En menos de 48 horas, el suroccidente de Colombia ha sido escenario de 17 ataques armados atribuidos a las disidencias del Estado Mayor Central lideradas por Iván Mordisco, incluyendo una explosión en un bus en Cajibío, Cauca, que dejó 19 muertos y 48 heridos según Medicina Legal y la Gobernación del Cauca. Estos actos terroristas, perpetrados por alias Marlon y su estructura, involucraron explosivos improvisados como cilindros bomba y buses-bomba, hostigamientos armados, bloqueos de vías, uso de drones cargados de explosivos e incineración de vehículos, afectando principalmente a la fuerza pública y civiles en Cauca con 12 ataques, Valle del Cauca con tres y Nariño con dos.
Los incidentes se concentraron en sitios estratégicos como el Cantón Militar Pichincha en Cali durante la tarde del 24 de abril de 2026, el Batallón de Ingenieros Agustín Codazzi en Palmira, el radar Santana en El Tambo, y la vía Panamericana entre Popayán y Santander de Quilichao, con una explosión devastadora en Cajibío esa misma noche. La Aeronáutica Civil neutralizó tres drones y calificó el ataque al radar Santana como un acto terrorista que causó daños en las antenas, mientras que en Cali y Palmira se registraron daños materiales en un bus-bomba y una explosión frontal sin heridos reportados.
Reacciones y contexto de violencia
El presidente Gustavo Petro calificó a los responsables como «terroristas, fascistas y narcotraficantes» y a los frentes de Iván Mordisco como «delincuentes criminales contra la humanidad». Este episodio marca la cuadragésima séptima masacre de 2026 según Indepaz e ocurre en vísperas de la primera vuelta electoral presidencial, con candidatos exigiendo garantías al Ministerio de Defensa. El Ejército, que compartió información con Infobae Colombia, incrementó la recompensa por alias Marlon, mientras autoridades desplegaron operativos y consejos de seguridad para contrarrestar la ofensiva.
«terroristas, fascistas y narcotraficantes»
Gustavo Petro, presidente de Colombia
«delincuentes criminales contra la humanidad»
Gustavo Petro, presidente de Colombia, sobre los frentes de Iván Mordisco
La escalada de violencia subraya la persistente amenaza de las disidencias en la región, donde los ataques buscan desestabilizar tanto las instituciones militares como la población civil en un momento crítico para la seguridad nacional.











