Un estudio del Centro de Estudios Económicos (Cede) de la Universidad de los Andes, liderado por los investigadores Fabio Sánchez Torres, María del Pilar López-Uribe y Jorge Caputo Leyva, reveló que el programa de subsidio estatal Mi Casa Ya (MCY) incrementó en un 199% la probabilidad de que los hogares colombianos de bajos ingresos accedan a una vivienda propia. La investigación, difundida en junio de 2026, analizó una muestra de 33.244 hogares en todo el país, complementada con encuestas a 3.612 familias y registros administrativos del Ministerio de Vivienda, Ciudad y Territorio, para cuantificar los efectos de esta política implementada durante la administración del expresidente Juan Manuel Santos.
Los resultados del estudio indican que el programa no solo facilitó el acceso a la vivienda, sino que generó impactos profundos en múltiples dimensiones del bienestar. El déficit habitacional total se redujo en un 45,9% entre los beneficiarios, mientras que en los hogares de menores ingresos la caída alcanzó el 65%. Además, el 94% de los beneficiados residen actualmente en la vivienda adquirida gracias al subsidio, y la proporción de propietarios entre ellos superó en 36,7 puntos porcentuales al grupo de control, donde apenas el 18,4% poseía vivienda al inicio del periodo analizado.
Impacto en seguridad, servicios y calidad de vida
El acceso a una vivienda formal también se tradujo en mejoras concretas en el entorno. El estudio documentó un incremento del 56% en el acceso a internet domiciliario, un alza del 2,6% en sistemas de alcantarillado y un 2% en recolección de basuras. El indicador de habitaciones por persona aumentó un 20%, reflejando mejores condiciones de hacinamiento. En materia de seguridad, la probabilidad de ser víctima de robo disminuyó un 43% y la de robo residencial un 61%. Más notable aún, en los nuevos barrios donde se asentaron los beneficiarios la probabilidad de homicidio se redujo hasta en un 84%, según registros de la Policía Nacional y las encuestas propias del estudio.
Empleo formal e ingresos: brecha de género
El subsidio también impulsó la inclusión financiera y laboral. El ingreso total del hogar entre los beneficiarios creció un 25%, mientras que los ingresos laborales individuales aumentaron un 18%. Un año después de obtener la vivienda, el salario diario formal se incrementó un 27,7% y la probabilidad de cotizar a pensión subió 9,3 puntos porcentuales. Sin embargo, los efectos presentan una marcada diferencia de género: mientras que el impacto en el ingreso laboral fue nulo entre los hombres, en las mujeres beneficiarias el incremento alcanzó el 39%. “Contar con una vivienda formal y segura cambia profundamente el acceso de las mujeres al mundo del trabajo: no solo ganan independencia, también acceden a mejores empleos y más oportunidades”, señala el documento del estudio.
“Es probable que los resultados positivos documentados para el MCY se deban al diseño del programa, que se basa en la demanda: los beneficiarios conservan la capacidad de elegir el proyecto de vivienda que prefieran dentro del inventario disponible de unidades asequibles, lo que les permite equilibrar la calidad de la vivienda, las condiciones del vecindario y la proximidad al empleo y a los servicios”.
Documento del estudio, Centro de Estudios Económicos (Cede) de la Universidad de los Andes
El programa Mi Casa Ya, que ya finalizó, fue un subsidio de vivienda dirigido a hogares de bajos ingresos y, según los investigadores, sus efectos fueron más marcados en mujeres cabeza de familia y en los segmentos más vulnerables. La investigación encabezada por el Cede concluye que el diseño basado en la demanda –donde los beneficiarios eligen su vivienda entre opciones asequibles– fue clave para lograr estos resultados positivos, que abarcan desde la reducción del déficit habitacional hasta avances en empleo formal, ingresos, inclusión financiera y seguridad ciudadana.












