**21 de junio: segunda vuelta presidencial entre De La Espriella y Cepeda**

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El domingo 21 de junio de 2026, Colombia decidirá si se suma a la ola de países gobernados por la nueva derecha global, cuando el candidato Abelardo de La Espriella, representante de ese sector, se enfrente en segunda vuelta al izquierdista Iván Cepeda, del Pacto Histórico. La elección, que sucederá a la primera vuelta del 31 de mayo, expone una profunda asimetría en recursos y apoyos entre ambas campañas, con De La Espriella respaldado por gremios, grandes conglomerados industriales y mediáticos, partidos tradicionales e iglesias evangélicas, mientras Cepeda depende de donaciones sindicales, movimientos sociales y la reposición de votos.

La nueva derecha colombiana, que adapta símbolos de líderes internacionales como Javier Milei en Argentina, Nayib Bukele en El Salvador y Donald Trump en Estados Unidos, cuenta con “ingentes fuentes de financiación” de la plutocracia mundial, según analistas. Este movimiento, caracterizado por un espíritu reaccionario y de contrarreformas, prioriza la acumulación económica de los sectores más acaudalados, el retroceso del Estado de bienestar y la persecución de minorías. De La Espriella ha incorporado en su discurso fórmulas como la de Milei —reemplazando el “León” por un “Tigre”— para prometer una reducción drástica del Estado, un enfoque punitivista inspirado en Bukele y la confrontación directa contra detractores al estilo Trump.

Una izquierda asediada por la historia

Por el contrario, la campaña de Iván Cepeda enfrenta dificultades estructurales que han marcado a la izquierda colombiana durante décadas. La estigmatización histórica, materializada en el genocidio de la Unión Patriota, y la Doctrina del Enemigo Interno han impedido que este sector político pueda hacer proselitismo con tranquilidad. A esto se suma la falta de mecenas con poder adquisitivo comparable a los de la derecha, lo que obliga a una financiación basada en sindicatos y movimientos sociales, además de la reposición estatal de votos. La izquierda democrática en Colombia nunca ha tenido acceso a los mismos recursos, lo que genera una contienda desigual frente a una nueva derecha respaldada por la plutocracia mundial.

«Históricamente, la izquierda democrática en Colombia no ha podido hacer proselitismo con tranquilidad debido a la estigmatización y la violencia.»

Análisis del contexto político colombiano

El escenario se complejiza con la falta de unidad dentro del espectro progresista, ya que el petrismo no logró cohesionar a todas las fuerzas de izquierda, lo que abre la posibilidad de que el centro político resurgiera como opción de “mal menor” para contrarrestar a la derecha radicalizada. Mientras tanto, la nueva derecha ha cosechado victorias en Estados Unidos, El Salvador, Honduras, Argentina, Ecuador y Chile, consolidando una tendencia global que Colombia podría replicar si De La Espriella logra capitalizar el descontento y la asimetría de recursos en la recta final de la campaña.

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