La Administración de Donald Trump presentó un balance de su campaña militar contra embarcaciones vinculadas al narcotráfico en el Caribe y el Pacífico latinoamericano, revelando que en su primer año de operaciones se registraron al menos 227 muertos y 68 lanchas destruidas. El informe, divulgado en septiembre de 2026, corresponde a la denominada operación Lanza del Sur, que comenzó el 2 de septiembre de 2025 tras el anuncio de Trump desde el Despacho Oval sobre un ataque a una embarcación que, según su versión, transportaba grandes cantidades de drogas vinculadas al Tren de Aragua. Un funcionario estadounidense, cuya identidad no fue revelada, declaró que el éxito de la ofensiva depende de que países como Colombia, Ecuador y Venezuela logren controlar su propio territorio y evitar que los cárteles tomen el control.
La campaña se desarrolló en aguas del Caribe occidental y oriental, así como en las costas del Pacífico frente a Colombia, Ecuador y Venezuela. Según datos del Comando Sur (SOUTHCOM), la actividad marítima ilícita cayó un 65% en el Caribe occidental, un 60% en el Caribe oriental y casi un 50% en las costas del Pacífico latinoamericano. Sin embargo, la difusión de los ataques por parte de SOUTHCOM se limitó a publicaciones en redes sociales, con información acotada sobre las identidades de las víctimas y las pruebas que vinculaban las embarcaciones con el narcotráfico, lo que dificulta un registro completo de las operaciones. Además, solo tres supervivientes fueron rescatados y documentados durante los primeros doce meses de la ofensiva.
El inicio de la operación generó controversia cuando Trump difundió un video desclasificado de 29 segundos de un «ataque cinético» contra dos lanchas, que dejó 11 muertos. Posteriormente se supo que hubo una segunda descarga contra dos supervivientes en el agua, ambos fallecidos. Especialistas y legisladores calificaron esta acción como un posible crimen de guerra, aunque la Casa Blanca la defendió como legal y necesaria dentro de la estrategia de presión militar contra el narcotráfico y contra el entonces presidente venezolano Nicolás Maduro. Como parte de esa misma estrategia, el Pentágono capturó a Maduro el 3 de enero de 2026 tras una operación en Caracas.
La clave del control territorial
En las declaraciones textuales citadas por EFE, el funcionario estadounidense anónimo señaló que «la victoria consiste en que todo el territorio de nuestros socios esté bajo el control de esos Gobiernos afines». Y añadió, definiendo el objetivo de la ofensiva: «Cuando Colombia sea capaz de controlar su propio territorio, y no los cárteles, cuando Ecuador pueda controlar su territorio, y no los cárteles, o cuando Venezuela controle su territorio, y no los cárteles».
«La victoria consiste en que todo el territorio de nuestros socios esté bajo el control de esos Gobiernos afines»
Funcionario estadounidense anónimo, citado por EFE
El funcionario no detalló plazos específicos, parámetros para determinar cuándo un país ha alcanzado el control territorial, ni nuevas operaciones previstas dentro de aguas territoriales. La ofensiva obligó a las organizaciones narcotraficantes a modificar sus rutas, aumentar gastos y afrontar mayores riesgos, según fuentes oficiales. No obstante, la falta de transparencia en la difusión de los ataques y la ausencia de información sobre las identidades de las víctimas dejan interrogantes sobre el costo humano real de la campaña y su efectividad a largo plazo.










