Funcionarios del Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (Inpec) que custodian la Cárcel de Palogordo, en el municipio de Girón, Santander, interceptaron el domingo 4 de octubre de 2026 a la 1:35 de la tarde una paloma mensajera que intentaba ingresar dos cables para cargadores de celular al penal. El ave fue detectada en el área conocida como Portal Uno, donde un letrero indica «Unidad de Policía Judicial, Cpams Girón». Los guardianes notaron que la paloma presentaba un comportamiento anormal y no podía volar con naturalidad, por lo que procedieron a inspeccionarla y encontraron que llevaba amarres en cada ala y una carga envuelta en plástico vinipel sobre el lomo, fijada mediante un arnés artesanal que distribuía el peso. El hallazgo quedó registrado en un video que los propios funcionarios grabaron para dejar constancia del procedimiento y que posteriormente fue difundido.
Según explicaron los guardianes del Inpec, el peso de la carga impedía al ave elevarse con normalidad, lo que facilitó su captura. En las imágenes se observa a los funcionarios exhibiendo los dos cables incautados frente a la cámara, y en los audios del video se escucha a uno de ellos afirmar: «Se evidencia una paloma en el área de Portal Uno», mientras otro agrega: «La paloma ahí, por el peso, no puede volar». El encargado del procedimiento señaló luego: «Se deja el presente video para registro y conocimiento». Las autoridades penitenciarias sospechan que el animal era utilizado para ingresar artículos prohibidos o restringidos a los patios del penal, una modalidad que involucra el entrenamiento de aves para transportar objetos de contrabando.
Reacciones y llamado a reforzar controles
El concejal de Bogotá Andrés Barrios Bernal se pronunció sobre el hecho a través de sus redes sociales, donde calificó la situación como un ejemplo de cómo se «instrumentalizan animales» para fines delictivos. «Hay que identificar y sancionar», exigió el cabildante, quien aprovechó para vincular el episodio con la necesidad de implementar megacárceles con sistemas de vigilancia más estrictos que impidan este tipo de ingeniosos pero peligrosos métodos de ingreso de objetos prohibidos.
«Hay que identificar y sancionar»
Andrés Barrios Bernal, concejal de Bogotá
En redes sociales, el caso generó una oleada de comentarios humorísticos. Algunos usuarios bromearon con la idea de que la paloma estaba prestando un «servicio de dealer» a los reclusos, mientras otros inventaron un ficticio proceso judicial contra el animal, parodiando las diligencias penitenciarias. Más allá de las chanzas, el incidente pone en evidencia una vez más la creatividad de las redes de contrabando que operan en los centros de reclusión colombianos y la constante lucha de las autoridades por cerrar todas las vías de ingreso de elementos prohibidos, incluso aquellas que surcan el aire.










