La Fiscalía General de la Nación logró una de las condenas más severas contra miembros de la banda criminal La Oficina en los últimos años, al sentenciar a 56 años y 9 meses de prisión a Juan Pablo Tobón Álvarez, conocido como alias Reblujo, y a Juan Manuel Lora Quiroz, alias Lora, por su responsabilidad en la masacre de cinco personas y la tentativa de homicidio contra otras dos, ocurrida el 16 de febrero de 2021 en una finca rural del corregimiento de Tapartó, en Andes, Antioquia. Los condenados fueron hallados culpables de delitos como homicidio agravado, concierto para delinquir, fabricación, tráfico, porte y tenencia de armas de fuego con agravantes, además de tortura, en un fallo emitido por el Tribunal Especializado de Antioquia.
Según las pruebas presentadas por la Fiscalía durante el juicio oral, que incluyeron testimonios y elementos materiales recolectados en la escena, los integrantes de La Oficina irrumpieron en la finca armados con armas de fuego y cortopunzantes, intimidaron a las víctimas, les despojaron sus teléfonos celulares, los obligaron a tirarse al suelo y sometieron a uno de ellos a brutales torturas, como la amputación de orejas, antes de dispararles y causar la muerte de cinco personas, mientras dos resultaron heridas de gravedad. Este crimen se enmarca en las actividades del grupo criminal La Oficina, dedicado a acciones violentas en la región.
Condena a patrulleros por homicidio de joven futbolista en Cartagena
En otro duro revés judicial, un juez penal del circuito de Cartagena impuso condenas a tres patrulleros de la Policía Nacional por el homicidio agravado de un adolescente que formaba parte de una escuela de fútbol en Cali y se encontraba temporalmente en esa ciudad: 44 años y 2 meses de prisión para Octavio Darío Porras Vides, 13 años y 6 meses para Iván Darío Olivo de Ávila por favorecimiento agravado, y 14 años para Esteban Gómez Ricard, en un caso que data de 2020 y representa un punto de inflexión en la lucha contra el uso excesivo de la fuerza policial.
Los hechos ocurrieron en un lavadero de automóviles en Cartagena, donde los uniformados abordaron al joven, le exigieron información sobre un horario y, ante su negativa, lo agredieron físicamente, lo persiguieron mientras huía y Porras Vides le disparó en el abdomen. Posteriormente, intentaron encubrir el crimen con una versión falsa de que la víctima era un pandillero armado, desmentida por pruebas balísticas de la Fiscalía que confirmaron que el artefacto hallado no era apto para disparar y que el joven no portaba arma de fuego alguna. Este fallo subraya el abuso policial y el empleo indebido de la fuerza en interacciones cotidianas.
Estas condenas reflejan el avance de la justicia en casos de extrema violencia, tanto por parte de estructuras criminales como de agentes del orden, enviando un mensaje claro contra la impunidad en Antioquia y Bolívar, regiones marcadas por estos flagelos.

















