59% de colombianos padece trastornos del sueño; 60-70% niños no cumplen horas recomendadas

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En Colombia, el 59 por ciento de la población sufre trastornos del sueño, mientras que entre el 60 y el 70 por ciento de los niños y adolescentes no duerme las horas recomendadas, lo que deteriora gravemente la salud cerebral y emocional desde la infancia, según la Asociación Colombiana de Medicina del Sueño (Acmes) y expertos como Andrea Milena García, profesora de la Universidad de La Sabana, y Diana Bedoya Villanueva, directora de la maestría en Psicología Clínica de la Niñez y la Adolescencia. Esta privación de sueño altera la estructura cerebral, afectando el aprendizaje, la autorregulación emocional y cognitiva, en un contexto nacional donde más del 40 por ciento de los afectados recurre a medicamentos para dormir.

La interrupción del ciclo circadiano, provocada por el uso excesivo de pantallas, horarios irregulares, estrés y el estilo de vida moderno, juega un rol clave en este problema, especialmente con la exposición a la luz azul que inhibe la producción de melatonina y confunde al cerebro haciéndole creer que aún es de día. En los más jóvenes, los horarios escolares desalineados agravan la situación, impidiendo que cumplan con las nueve a diez horas de sueño necesarias, lo que interrumpe las fases REM y profundas esenciales para la memoria, las reparaciones físicas, el sistema inmunológico y el desarrollo físico como el crecimiento óseo.

Impactos profundos en el cerebro y el comportamiento

La privación de sueño afecta directamente la corteza prefrontal, responsable de la planificación, las decisiones y el control de impulsos, mientras activa la amígdala, centro de las emociones, manifestándose en irritabilidad, hiperactividad, ansiedad y bajo rendimiento escolar. Lo que muchas veces se interpreta como rebeldía o falta de atención puede ser, en realidad, un cerebro funcionando con recursos mínimos para enfrentar el día a día, explica Andrea Milena García.

“Cuando el sueño se interrumpe —por horarios irregulares, uso de pantallas, estrés o simplemente por dormir menos de lo necesario— el cerebro entra en un modo de ahorro de energía. Ese estado tiene un costo: afecta la forma en que las personas sienten, piensan y se comportan”

Andrea Milena García, profesora de la Universidad de La Sabana

No se trata de falta de voluntad, sino de una incapacidad neurobiológica para autorregularse, y muchas conductas problemáticas son el síntoma visible de un cerebro cansado y exhausto, añade Diana Bedoya Villanueva. La alteración del sueño no solo acompaña los trastornos mentales, sino que los intensifica y los sostiene, convirtiéndose en una de las formas más subestimadas del deterioro psicológico.

“No se trata de falta de voluntad, sino de una incapacidad neurobiológica para autorregularse. Muchas conductas problemáticas son, en realidad, el síntoma visible de un cerebro cansado y exhausto”

Diana Bedoya Villanueva, directora de la maestría en Psicología Clínica de la Niñez y la Adolescencia

“La alteración del sueño no solo acompaña los trastornos mentales, sino que los intensifica y los sostiene. Es una de las formas más subestimadas del deterioro psicológico”

Diana Bedoya Villanueva, directora de la maestría en Psicología Clínica de la Niñez y la Adolescencia

Hacia un sueño reparador: recomendaciones expertas

Estas pantallas confunden al cerebro, haciéndole creer que aún es de día, advierte García, subrayando la necesidad de apagarlas antes de dormir, mantener horarios regulares y evitar estimulantes. Dormir bien no es un lujo ni una recomendación opcional, sino una condición neurobiológica esencial que atiende la base mínima de la salud mental y el desarrollo cognitivo, concluye Bedoya Villanueva.

“Estas pantallas confunden al cerebro, haciéndole creer que aún es de día”

Andrea Milena García, profesora de la Universidad de La Sabana

“Dormir bien no es un lujo ni una recomendación opcional. Es una condición neurobiológica esencial. Atender el sueño es la base mínima de la salud mental y del desarrollo cognitivo”

Diana Bedoya Villanueva, directora de la maestría en Psicología Clínica de la Niñez y la Adolescencia

Frente a estas cifras alarmantes, Acmes y los especialistas llaman a priorizar el sueño como pilar de la salud pública en Colombia, instando a familias, escuelas y sociedad a adoptar hábitos que protejan el descanso infantil y adolescente para prevenir un deterioro irreversible en el bienestar emocional y cognitivo de las nuevas generaciones.

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