La Asamblea Nacional del Transporte denunció una grave crisis de inseguridad en las carreteras nacionales de Colombia, donde entre agosto de 2022 y abril de 2026 se registraron 68 transportadores asesinados y 142 vehículos de carga incendiados o destruidos. Estas acciones violentas, perpetradas por grupos armados ilegales mediante atentados terroristas, paros armados, piratería terrestre y cobros de «vacunas» o extorsiones, han intensificado el control criminal sobre la cadena de suministro y el abastecimiento del país, con el epicentro de la violencia en los departamentos de Valle del Cauca, Cauca y Nariño.
El reporte de la Asamblea Nacional del Transporte revela cifras alarmantes que incluyen más de 2.950 bloqueos en vías principales, así como más de 5.200 denuncias por saqueos, robos de mercancía y extorsiones, generando un impacto económico acumulado superior a los 14 billones de pesos. En las zonas más afectadas del suroccidente colombiano, como Valle del Cauca, Cauca y Nariño, se concentran 24 conductores muertos y 58 vehículos destruidos, lo que representa más del 40% de los casos nacionales y pérdidas que superan los 5 billones de pesos.
Epicentro de impunidad en el suroccidente
Los grupos criminales operan con total impunidad en los corredores viales del suroccidente del país, afectando el libre tránsito, el trabajo diario de los conductores y el abastecimiento de alimentos y productos de primera necesidad. La Asamblea Nacional del Transporte exigió a las autoridades y al Gobierno nacional garantizar un «transporte digno, seguro y justo», elogiando la labor de las Fuerzas Militares y la Policía Nacional, aunque considera insuficiente sin directrices claras desde el Ejecutivo, en medio de una exposición reciente del gremio ante esta crisis intensificada.
«Transitar por las carreteras ha dejado de ser un derecho para convertirse en una profesión de altísimo riesgo»
Asamblea Nacional del Transporte
Esta situación no solo pone en jaque la seguridad de miles de familias dependientes del sector, sino que amenaza la estabilidad económica del país al interrumpir flujos esenciales de carga y mercancías a lo largo de las principales arterias viales.












