El informe de Investigaciones Económicas del Banco de Bogotá anticipa que el Banco de la República iniciará un ciclo alcista de tasas de interés en enero de 2026, elevando la tasa de referencia desde el actual 9,25 por ciento hasta alcanzar el 10,0 por ciento a finales de ese año, con incrementos de 25 puntos básicos programados para enero, marzo y abril. Esta proyección se basa en datos de octubre de 2025, cuando la inflación anual se situó en 5,5 por ciento, y considera un posible adelanto del primer ajuste en diciembre de ese año. La decisión responde a un ajuste en la política monetaria para corregir desbalances económicos en Colombia, donde cuatro codirectores de la Junta del Banco de la República —Mauricio Villamizar, Bibiana Taboada, Leonardo Villar y Olga Lucía Velásquez— se han mostrado abiertos a un incremento de las tasas, a pesar de haber votado previamente por su estabilidad.
El análisis destaca un crecimiento económico del 3,6 por ciento, superado por una demanda interna superior al 5,0 por ciento y un gasto público que aumentó un 14,2 por ciento anual, financiado en gran medida por crédito, lo que eleva la presión sobre la demanda interna. Además, la inflación núcleo se mantiene elevada con sorpresas inflacionarias por cuarta vez consecutiva, mientras las expectativas de inflación a un año alcanzan su máximo desde mayo de 2024 y a dos años se ubican en 3,8 por ciento. La curva swap IBR apunta a un 10,50 por ciento en un año, y las subastas de TES a corto plazo superan el 10,0 por ciento, reflejando tensiones en el mercado. En este contexto, el salario mínimo actual de 1.423.500 pesos, devengado por más de tres millones de trabajadores, enfrenta proyecciones del Banco de la República de un aumento entre el 6 y 8 por ciento para 2026, aunque propuestas de ministros como Armando Benedetti del Interior, Antonio Sanguino del Trabajo y Germán Ávila de Hacienda podrían impulsarlo a un nivel doble dígito, intensificando las presiones inflacionarias.
Desequilibrios fiscales y deterioro externo
El informe subraya un déficit primario para 2025 que marcaría el más alto en la historia de Colombia desde la crisis de los noventa y la pandemia, acompañado de un deterioro en el balance externo debido al auge de importaciones impulsado por una demanda que ha superado la capacidad productiva del país. Miembros de la Junta como César Giraldo, Laura Moisá y el gerente general Leonardo Villar enfrentan este panorama, con un gasto público expansivo que agrava los desbalances. La inflación de octubre 2025, junto a estos factores, justifica el giro hacia un ciclo alcista liderado por el emisor.
“El auge de la demanda ha superado la capacidad productiva del país, impulsando las importaciones y generando un deterioro del balance externo”
Informe de Investigaciones Económicas, Banco de Bogotá
“Colombia marcaría el déficit primario más alto de su historia desde la crisis de los noventa y la pandemia en 2025”
Informe de Investigaciones Económicas, Banco de Bogotá
Esta perspectiva, respaldada por datos del Banco de la República, alerta sobre la necesidad de una respuesta monetaria más restrictiva para contener la inflación y estabilizar la economía colombiana ante los desafíos fiscales y de demanda interna que se avecinan.










