En Cali, tráfico de fauna: miles de animales salvados, pero pocos regresan a la naturaleza.

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En la ciudad de Cali, equipos especializados se dedican a la atención de fauna silvestre que puede haber sido retirada de su entorno natural, ya sea por tráfico ilegal o por tenencia no autorizada. Con base en un informe del Noticiero de la ciudad, la problemática va más allá de las redes delictivas y abarca también la manipulación de crías y la intención de domesticar ejemplares, conductas que intensifican el estrés y el deterioro de la biodiversidad regional.

Principales especies afectadas y cifras de intervención

  • Guacamayas
  • Loros cabeza azul
  • Monos capuchinos
  • Tortugas de río

El DAGMA reporta que, en lo que va del año, se han atendido más de 3.200 ejemplares. Muchos ingresan con alteraciones conductuales, lesiones o dificultad para detectar amenazas, lo que complica su readaptación al entorno natural.

El proceso de rehabilitación lo coordinan veterinarios, biólogos y especialistas en fauna silvestre, y se adapta a las condiciones particulares de cada individuo. Según Gustavo Trujillo, director de Gestión Ambiental del DAGMA, el objetivo es facilitar el regreso de las especies a sus hábitos habituales cuando ello sea posible. Este esfuerzo busca equilibrar las dinámicas ecológicas locales y la seguridad de las comunidades.

«Nuestro objetivo es propiciar el retorno de las especies a sus hábitats naturales, cuidando cada etapa del proceso de rehabilitación» – Gustavo Trujillo

Entre los casos rescatados, 1.389 han sido reintegrados a su entorno. El resto continúa bajo programas de tratamiento especializado o se mantiene en evaluación para posibles remisiones a instalaciones con mayor capacidad.

Cuando la recuperación se demuestra lenta o se registran daños profundos, los animales pueden ser canalizados a centros con mayores recursos, como el Zoológico de Cali. Allí, Dave Wehdeking, gerente de la entidad, señala que los equipos deben enfrentar retos en áreas médicas, nutricionales y de comportamiento. La atención se rige por criterios de bienestar y por estrategias individualizadas.

«El periodo de cuarentena permite evaluar salud, nutrición y conducta para definir las fases siguientes de la atención» – Dave Wehdeking

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