La Superintendencia Nacional de Salud emitió el 13 de noviembre de 2025 una resolución que modifica su Manual Específico de Funciones y Competencias Laborales, incorporando nuevos perfiles académicos para cinco cargos de planta en el Despacho del Superintendente y la Dirección de Innovación y Desarrollo. Esta decisión, impulsada por el secretario general Jorge Ignacio Álvarez López, busca ampliar el universo de potenciales aspirantes idóneos sin alterar las funciones esenciales ni la estructura institucional de la entidad, y generó inmediatas críticas públicas por la inclusión de profesiones como publicidad y educación física en roles de asesoría con salarios que, incluyendo la prima técnica, superan los 15 millones de pesos.
La resolución se adoptó tras consultas con los sindicatos Sintrasupersalud, Sintraservipsalud y Sinsispecar-SP, en cumplimiento del Decreto 1083 de 2015 y el Decreto 498 de 2020, y se enmarca en normativas como la Ley 909 de 2004, la Ley 489 de 1998, el Decreto 1080 de 2021, el artículo 122 de la Constitución Política y el Modelo Integrado de Planeación y Gestión vigente desde 2021, con el objetivo de garantizar eficiencia, igualdad de oportunidades y legalidad en la gestión de talento humano.
Críticas públicas al cambio en la Supersalud
El representante a la Cámara por el Centro Democrático, Andrés Forero, cuestionó duramente la pertinencia de estas modificaciones, argumentando que permiten a profesores de educación física y publicistas acceder a posiciones de alto salario en la entidad, y levantó sospechas sobre posibles beneficiarios cercanos al superintendente Bernardo Camacho.
“Sospechoso cambio en el manual de funciones de la SuperSalud. Se permite que profesores de educación física y publicistas puedan ser asesores de la entidad con salarios que con prima técnica superan $15 M. ¿Va a llegar ‘El Chulo’? ¿A qué amigotes quiere beneficiar Bernardo Camacho?”
Andrés Forero, representante a la Cámara por el Centro Democrático
Aunque las modificaciones no implican cambios en las funciones esenciales ni en la estructura institucional, y no se detallan procesos de implementación práctica ni convocatorias específicas, las críticas destacan la aparente falta de relación entre los nuevos perfiles y las demandas de los cargos de asesoría en una entidad clave para el sector salud en Colombia.

















