Arlyn David Pardo Olaya, un joven colombiano de 23 años originario de Manizales, falleció en combates durante la guerra entre Rusia y Ucrania después de ser reclutado de manera engañosa por el ejército ruso. Su madre, Graciela Olaya, quien es el principal sustento familiar junto a su hermana embarazada, clama desesperadamente por la repatriación del cuerpo de su hijo, que se encuentra en la morgue militar de Rostov-on-Don, en Rusia. El joven viajó a Moscú en agosto de 2025 atraído por promesas de empleo que cubrían todos los gastos y tiquetes aéreos, ofrecidas por un reclutador conocido como Uver, pero terminó integrado al ejército ruso sin ningún entrenamiento previo.
La última comunicación de Arlyn con su madre ocurrió en ese mismo mes de agosto, cuando le manifestó por llamada que se encontraba en la frontera entre Rusia y Ucrania, a punto de entrar en una misión, prometiendo contactarla al regresar. Sin embargo, el 18 de noviembre, Graciela recibió la notificación vía WhatsApp de que su hijo había fallecido en batalla, confirmada con un certificado el 25 de noviembre. Instruida por las autoridades rusas, la madre debe dirigirse urgentemente a la morgue, ya que hay tantos cuerpos que, de no recogerlo pronto, lo enterrarían en una fosa común. Inicialmente, en Rusia, Arlyn recibió indicaciones para aprender ruso e inglés, pero pronto fue enviado al frente como carne de cañón, en un patrón recurrente de reclutamiento engañoso a colombianos con promesas de dinero que nunca se cumplen.
El desesperado pedido de la madre y la indiferencia oficial
Graciela Olaya solicitó ayuda al Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia el 24 de octubre, pero hasta la fecha no ha recibido respuestas concretas de la Cancillería ni de la embajada sobre la repatriación. Para intentar contactar a la embajada rusa en Colombia, la madre incluso buscó servicios de traducción, pues solo atienden en inglés o ruso. Su familia, que vive con ella, depende económicamente de lo que Arlyn aportaba, en medio de las dificultades para encontrar empleo en el país.
«Todavía no he sabido nada, no me soluciona nada la Cancillería, la embajada tampoco. Necesito repatriar a mi hijo para darle un sepelio digno, como colombiano que es.»
Graciela Olaya, madre de Arlyn David Pardo Olaya
Este trágico caso se suma a la preocupante cifra de más de 180 colombianos que han participado en la guerra, con al menos 60 muertes confirmadas. La familia de Arlyn urge una intervención rápida para evitar que el cuerpo sea perdido para siempre.
«Me manifiesta en una llamada que se encuentra en la frontera de Rusia con Ucrania y que iba a entrar a una misión (…) me dice que cuando regrese se comunica nuevamente conmigo.»
Graciela Olaya, madre
«Me informan vía WhatsApp que mi hijo falleció en batalla y se encuentra en la morgue militar de la ciudad de Rostov-on-Don (Rusia).»
Graciela Olaya, madre
«Me manifiesta que debo dirigirme a la morgue, ya que hay muchos cuerpos y si no voy lo más pronto posible a recoger el cuerpo lo entierran en una fosa.»
Graciela Olaya, madre
La situación pone en evidencia la vulnerabilidad de jóvenes colombianos ante ofertas laborales fraudulentas que los convierten en víctimas de conflictos armados lejanos, mientras las autoridades nacionales guardan silencio ante estos clamores de repatriación.

















