Con un marco normativo vigente desde 1944, México y Estados Unidos gestionan de forma bilateral el caudal que fluye por la frontera, con el objetivo de asegurar agua para consumo humano, riego y ganado en ambas naciones.
Cuotas del acuerdo y volúmenes involucrados
Según el convenio, México debe remitir 432 millones de m³ anuales desde el Río Bravo, mientras que Estados Unidos se compromete a suministrar 1.850 millones de m³ desde el río Colorado para atender necesidades en su territorio.
Este intercambio se mantiene como referencia para la distribución de agua en la región, sujeta a condiciones hidrológicas y administrativas.
Situación actual y señalamientos oficiales
En los últimos cinco años, fuentes estadounidenses sostienen que México acumula un déficit que supera 1.000 millones de m³, lo cual se interpreta como un incumplimiento de las obligaciones pactadas.
«La cuota pendiente se ha prolongado sin justificación y afecta el suministro de agua en varias comunidades» – Portavoz del Departamento de Estado
Advertencias y respuestas políticas
Como parte de la discusión, la administración estadounidense anunció, a través de sus canales oficiales, la posibilidad de imponer un arancel adicional del 5% sobre mercancías procedentes de México si antes de fin de año no se liquida al menos una quinta parte del adeudo.
«Si la entrega no se efectúa de forma oportuna, podrían aplicarse medidas de arancel» – Presidente Donald J. Trump
Contexto de abril y explicación mexicana
En abril de este año, el mandatario reiteró la exhortación para cumplir con el calendario de entregas establecido. La respuesta oficial desde México indicó que la sequía en la región norte impide la ejecución plena de la cuota.
«La sequía verificada en la zona norte dificulta la entrega conforme a lo acordado» – Vocero de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales
Las autoridades mexicanas señalan que el elemento climático fue el factor principal que limitó la transferencia total, y subrayan que se evalúan posibles ajustes al calendario en función de las condiciones hidrológicas y de la infraestructura disponible.
El acuerdo sigue vigente y, a la fecha, no se ha anunciado una ruptura; sin embargo, persiste la tensión entre las implicaciones comerciales y la gestión del recurso, con las autoridades de ambos países manteniendo canales abiertos para evitar interrupciones en el suministro.

















