En un controvertido sepelio multitudinario realizado este domingo en el corregimiento de Rionegro, municipio de Iquira, en el Huila, decenas de personas despidieron con honores a Emanuel Marín, conocido como alias «El Flaco», un cabecilla de 21 años de las disidencias del frente Isaías Pardo, originario de Páez, en el Cauca. El cortejo fúnebre, que se llevó a cabo dos días después de su muerte el pasado viernes 5 de diciembre de 2025, incluyó una caravana de motociclistas jóvenes, música a todo volumen, fuegos artificiales, vítores y disparos al aire, con la presencia de disidentes uniformados en una camioneta equipada con parlantes. El evento, capturado en imágenes divulgadas ampliamente en redes sociales y observado por habitantes desde calles y balcones, generó inmediatas críticas políticas contra el gobierno del presidente Gustavo Petro por supuestamente permitir tales manifestaciones de poder de grupos armados ilegales.
Alias «El Flaco» perdió la vida junto a otros tres integrantes del grupo, incluyendo una mujer, durante una confrontación armada con la Policía en la estación de Tesalia, donde intentaron atacarla con cilindros bomba y armas de largo alcance. Fuentes policiales destacaron el alcance simbólico de esta exhibición pública, que evidencia el control territorial que las disidencias ejercen en áreas rurales del Huila y Cauca, en medio de las políticas de «paz total» impulsadas por el Ejecutivo.
Reacciones políticas en cadena
El sepelio desató un aluvión de críticas desde la oposición, que cuestionó la permisividad del gobierno frente a las estructuras criminales. Políticos de diversos espectros políticos coincidieron en repudiar el acto como una afrenta a la seguridad ciudadana y un fracaso de la estrategia de diálogo con las disidencias.
«Urge un gobierno que corte de raíz la maleza, un gobierno que enfrente, someta y destruya a los bandidos que este mal gobierno Petro ha beneficiado.»
Jota Pe Hernández, senador
«Necesitamos un gobierno con mano dura, sin contemplaciones con los bandidos, que proteja al ciudadano y derrote al criminal.»
Jota Pe Hernández, senador
Abelardo de la Espriella, precandidato presidencial y abogado, fue tajante al calificar la situación como un triunfo del terrorismo sobre la fallida «paz total».
«eso que llamaron ‘paz total’ no es más que un fracaso para Colombia y un éxito para el terrorismo».
Abelardo de la Espriella, precandidato presidencial y abogado
«¡No lo vamos a permitir!»
Abelardo de la Espriella, precandidato presidencial y abogado
«Neutralización o cárcel: no tienen más destinos. ¡Firme por la Patria!»
Abelardo de la Espriella, precandidato presidencial y abogado
La senadora María Fernanda Cabal, precandidata presidencial del Centro Democrático, describió el entierro como indignante y un fortalecimiento de los violentos gracias a las políticas petristas.
«Esto es indignante. Los terroristas de las Farc despidieron con ‘honores’ y fusiles al aire a alias ‘El Flaco’».
María Fernanda Cabal, senadora y precandidata presidencial del Centro Democrático
«Esta es la paz total de Petro que solo sirvió para fortalecer a los violentos».
María Fernanda Cabal, senadora y precandidata presidencial del Centro Democrático
«Insisto en que la paz no se negocia, la paz se impone. No más diálogos inútiles con criminales».
María Fernanda Cabal, senadora y precandidata presidencial del Centro Democrático
Por su parte, el concejal de Cali, Juan Martín Bravo, lamentó la situación al afirmar que Colombia se ha convertido en una potencia mundial de la guerrilla debido a tanta permisividad, que a su juicio equivale a complicidad.
«Colombia, potencia mundial de la guerrilla. Tanta permisividad es complicidad».
Juan Martín Bravo, concejal de Cali
Este episodio subraya las tensiones en torno a la implementación de la «paz total», con las disidencias del frente Isaías Pardo mostrando su influencia en regiones olvidadas por el Estado, mientras la clase política opositora exige acciones firmes para recuperar el control territorial y someter a estos grupos armados ilegales.











