Directivos del Banco de la República, como el codirector Mauricio Villamizar y el gerente Leonardo Villar, han advertido en entrevistas recientes con El Tiempo y en el foro Perspectivas País 2026 sobre los riesgos que genera el aumento sostenido del gasto público en Colombia. Esta política fiscal expansiva está creando presiones inflacionarias, exceso de demanda y vulnerabilidades financieras, derivadas principalmente del déficit fiscal, la caída de la inversión extranjera directa y la creciente dependencia de flujos de portafolio volátiles.
Las proyecciones de inflación han empeorado notablemente: se espera que cierre 2025 por encima del 5%, superando la estimación previa de 3,7%, mientras que para diciembre de 2026 se prevé un 4,4%, frente al 3,4% anterior. Actualmente, la inflación se sitúa en 5,5%, marcando el quinto año consecutivo de incumplimiento de la meta, con riesgo de extenderse a un sexto. El crecimiento anual de la demanda alcanza el 5%, impulsado por un consumo privado post-pandemia financiado con ahorros y endeudamiento, lo que supera la capacidad productiva del país y ha llevado a un ajuste de 25 puntos básicos en las tasas de interés para 2025.
Preocupaciones por la estabilidad financiera y el crédito privado
El déficit en la cuenta corriente, históricamente financiado por inversión extranjera directa, ahora depende de flujos de portafolio inciertos, inundando el mercado de deuda pública con TES. Los bancos han incrementado su tenencia de estos títulos, priorizándolos sobre los créditos a empresas y hogares, lo que desplaza la cartera productiva y genera riesgos para los vulnerables. El Banco de la República monitorea de cerca la capacidad de absorción del mercado de deuda, en un contexto donde el crecimiento económico se basa en una demanda interna superior a la oferta doméstica, con importaciones creciendo más rápido que las exportaciones y deteriorando el déficit comercial. Esta política fiscal procíclica estimula la demanda sobre la oferta interna, exacerbando la inflación persistente que posiciona a Colombia como el país de la OCDE con la tasa más alta, excluido Turquía.
«O se quiebran los hogares o el Gobierno»
Mauricio Villamizar, codirector del Banco de la República
En este escenario, Villamizar cuestionó el umbral en que la situación se vuelve negativa y alertó sobre la preferencia de los bancos por prestar al Gobierno en lugar de a clientes comunes, dejando a firmas y hogares sin acceso al crédito necesario. «Ahora más que antes estamos dependiendo de esos flujos que son más inciertos», enfatizó, mientras Villar subrayó la insostenibilidad del gasto público que supera los ingresos y genera una demanda mayor a la producción nacional.
«El Gobierno gasta más de lo que recibe y eso se refleja en una demanda mayor de lo que el país puede producir, algo que no es sostenible a futuro. Tratar de corregir esos balances es fundamental»
Leonardo Villar, gerente del Banco de la República
«Colombia hoy es el país de la Ocde con la inflación más alta de todos, fuera de Turquía»
Leonardo Villar, gerente del Banco de la República
Estas advertencias se enmarcan en un debate más amplio sobre el salario mínimo y sus impactos en inflación y empleo, recordando que corregir los desequilibrios fiscales es clave para evitar mayores riesgos a la estabilidad macroeconómica del país.










