Mohamed Salah, estrella del Liverpool, mostró su molestia en parte por la salida de su compañero Luis Díaz durante el mercado de fichajes de mediados de 2025, según reveló el periodista James Pearce de The Athletic en un artículo publicado el 8 de diciembre de ese año. Esta frustración del egipcio se enmarca en la temporada 2025-2026, donde el equipo dirigido por Arne Slot atraviesa un momento complicado tanto en la Premier League como en la Champions League, con salidas clave como las de Trent Alexander-Arnold al Real Madrid y Darwin Núñez al Al-Hilal de Arabia Saudita.
El Liverpool ha experimentado un cambio radical en su estilo de juego tras las incorporaciones de Florian Wirtz, Alexander Isak y Hugo Ekitike, lo que ha afectado directamente las oportunidades de Salah para brillar como en temporadas anteriores. El equipo que se había construido alrededor del tridente ofensivo con Díaz, Núñez y Alexander-Arnold permitía al capitán rojo llegar con mayor frecuencia a zonas de gol, pero ahora, con solo cuatro tantos en la Premier League esta campaña, su rendimiento ha disminuido notablemente, generando tensiones también con el entrenador Arne Slot por estas diferencias tácticas.
La explicación detallada de James Pearce
Pearce profundizó en cómo estas transformaciones han impactado al jugador más icónico del club, destacando que el nuevo enfoque táctico ha complicado la vida al delantero, quien extraña la dinámica previa que maximizaba su potencial goleador.
“Salah sintió que el equipo la temporada pasada se construyó para sacar lo mejor de él y le encantó jugar junto a Díaz, Núñez y Trent Alexander-Arnold, quienes se marcharon. El Liverpool ha intentado jugar de forma diferente desde la llegada de Wirtz, Isak y Hugo Ekitike, y le ha costado mucho más llegar a zonas donde pueda marcar, anotando solo cuatro goles en la Premier League en lo que va de temporada»
James Pearce, periodista de The Athletic
Esta situación deja al Liverpool sin un rumbo claro en las competiciones europeas y domésticas, con Salah y Slot enfrentando roces por el rumbo del proyecto, mientras los aficionados observan con preocupación el futuro de su máxima figura en Anfield.










