El concejal de Bogotá Óscar Ramírez Vahos ha propuesto la militarización de la capital como medida urgente ante el 62 por ciento de percepción de inseguridad registrado en la reciente Encuesta de Percepción Ciudadana de Bogotá Cómo Vamos, el nivel más alto desde 2008. Esta iniciativa busca una presencia conjunta en las calles de la policía militar y la policía regular para actuar como factor disuasivo contra la delincuencia, especialmente en casos de hurto y extorsión que han impactado la confianza en la administración distrital liderada por el alcalde Carlos Fernando Galán.
Los resultados de la encuesta revelan una realidad alarmante: la delincuencia se ha convertido en una experiencia cotidiana para los bogotanos, sin mejoría en los indicadores de seguridad pese a un presupuesto cercano a un billón de pesos asignado a la Secretaría Distrital de Seguridad para 2026 y los ocho debates de control político realizados sobre el tema. Además, la favorabilidad del alcalde Galán ha caído drásticamente del 42 por ciento al 26 por ciento, reflejando el descontento ciudadano con la gestión actual.
Una propuesta para recuperar la confianza
En medio de esta crisis, Ramírez Vahos critica la ineficacia de la Secretaría Distrital de Seguridad y enfatiza la necesidad de acciones concretas ante la alta percepción de inseguridad que alcanza su pico en casi dos décadas. La propuesta de militarización responde directamente a la solicitud ciudadana por mayor protección frente al hurto y la extorsión en la capital.
“Nosotros tenemos que militarizar la ciudad de Bogotá. Hay que militarizarla. Aquí hay una persuasión al delincuente. Si usted ve patrullando en la ciudad de Bogotá a la policía militar de manera conjunta con la policía, la presencia en territorio ha demostrado que disuade al delincuente”
Óscar Ramírez Vahos, concejal de Bogotá (en Alerta Bogotá 104.4 FM)
“La gente no denuncia porque no cree”
Óscar Ramírez Vahos, concejal de Bogotá (en Alerta Bogotá 104.4 FM)
Esta postura del concejal pone en el centro del debate la urgencia de medidas disuasivas que restauren la seguridad en Bogotá, una ciudad donde la percepción de riesgo ha erosionado la fe en las instituciones locales pese a los recursos invertidos.










