Colombia ha registrado avances significativos en la atención de los accidentes cerebrovasculares isquémicos, con entre el 5 y 7 por ciento de los pacientes recibiendo tratamiento oportuno durante 2023 y 2024, lo que duplica la proporción observada hace cinco años, aunque persisten brechas importantes en el acceso temprano a estos servicios. Este progreso se desprende de un análisis conjunto realizado por la Clínica Foscal, el Ministerio de Salud y el Dane, presentado por Daniel Eduardo Mantilla García, director del servicio de neurointervencionismo de la Clínica Foscal en Bucaramanga, durante el congreso de la World Federation of Interventional Neuroradiology en Nueva York.
En Colombia, el accidente cerebrovascular, conocido como ACV, se posiciona como la primera causa de discapacidad y la segunda de muerte, con más de 110.000 casos anuales y alrededor de 17.000 fallecidos solo en 2023 según el Dane. De estos, el 80 por ciento corresponden a ACV isquémicos y el 20 por ciento a hemorrágicos, pero más del 90 por ciento de los pacientes no accede a tiempo a la atención especializada, debido a fallas en la identificación temprana, la referencia adecuada y la disponibilidad de servicios las 24 horas.
El impacto de la trombectomía y la formación de especialistas
El gran punto de inflexión llegó en 2015 con la demostración de la eficacia de la trombectomía mecánica cerebral, un procedimiento que ha transformado el panorama al pasar de tratamientos efectivos en uno de cada 14 pacientes a uno que beneficia a uno de cada tres, siempre que el afectado llegue dentro de la ventana terapéutica. En 2019, el Ministerio de Educación aprobó el primer programa nacional de formación en Radiología Intervencionista en la Clínica Foscal, del cual han egresado 18 supraespecialistas, aunque la escasez de estos profesionales sigue siendo un obstáculo clave para garantizar atención continua.
“El gran punto de inflexión” ocurrió en 2015, cuando la trombectomía mecánica cerebral demostró su eficacia para reducir la discapacidad neurológica. “Pasamos de un tratamiento que funcionaba en uno de cada 14 pacientes a uno que puede beneficiar a uno de cada tres, siempre y cuando el afectado llegue dentro de la ventana terapéutica”.
Daniel Eduardo Mantilla García, director del servicio de neurointervencionismo de la Clínica Foscal
La Clínica Foscal, ubicada en Bucaramanga, ha sido certificada como Centro Avanzado de ACV por la World Stroke Organization y recibirá el WSO Angels Award con estatus Diamond en 2025, lo que refleja su alto nivel de atención comparable al de instituciones europeas.
“Hoy podemos ofrecer un nivel de atención como el de instituciones europeas. Si nos comparamos con países como Francia o Alemania tenemos todo el tratamiento igual. Si a una persona le da un ACV acá en Bucaramanga recibirá la atención como si estuviera en un país desarrollado”.
Daniel Eduardo Mantilla García, director del servicio de neurointervencionismo de la Clínica Foscal
Sin embargo, Mantilla García enfatiza la necesidad de más especialistas para sostener estos avances. “Si no se cuenta con los especialistas suficientes, no será posible brindar atención 24 horas, que es uno de los aspectos más importantes para reducir las muertes y disminuir las secuelas”, advierte, subrayando que estos esfuerzos nacionales buscan cerrar las brechas y equiparar a Colombia con estándares internacionales en la lucha contra el ACV.












