Exmilitares colombianos desplegados en la Brigada 47 de Asalto Magura, en la localidad de Romní en la provincia de Sumy al norte de Ucrania, han solicitado directamente al presidente Gustavo Petro un vuelo humanitario para regresar a Colombia, alegando riesgos inminentes de muerte por ataques de drones y condiciones inhumanas en el frente de combate. En un video que circula ampliamente por redes sociales y que ha sido recogido por medios como El Espectador y Noticias RCN, estos combatientes, reclutados inicialmente por el colombiano conocido como ‘Dante’, denuncian incumplimientos en pagos y contratos, heridos abandonados sin atención médica y la falta de reportes oficiales sobre muertes de sus compañeros por parte de las autoridades ucranianas.
Según datos de la Cancillería colombiana con corte a febrero de 2025, al menos 186 ciudadanos del país están vinculados a la guerra en Ucrania, de los cuales 122 figuran como desaparecidos en combate. Estos exmilitares, muchos de ellos con experiencia en las Fuerzas Armadas de Colombia, fueron enviados a la primera línea pese a promesas iniciales de roles menos expuestos, y ahora se encuentran retenidos en condiciones precarias, descritos como «presos» en áreas cercadas con alambre, obligados a construir letrinas sin acceso a duchas ni agua potable y vigilados por centinelas armados para prevenir deserciones.
Denuncias de vulnerabilidad y abandono en el frente
Los combatientes relatan una situación de extrema desigualdad en el campo de batalla, donde los drones rusos representan una amenaza constante e imparable. «La situación en combate es desigual porque en cualquier momento un dron nos bombardea y ahí no hay nada que hacer. Es una guerra en la que quienes estamos en terreno somos muy vulnerables, somos un blanco fácil», explica uno de ellos en las declaraciones. Además, acusan a ‘Dante’, el reclutador que los recibió en la base y coordinaba operativos, de no haberles entregado los pagos prometidos: «Ese señor fue el que nos recibió en la base; nos decía cuándo teníamos operativos. Hasta el momento no nos han dado nuestros dineros».
«Yo sí les pido la colaboración, no sé, de un vuelo humanitario. Muchos queremos asilos políticos para res nuestras identidades. Muchos quieren salir de aquí del país, y quedarse trabajando en otros países de Europa. Otros queremos volver con nuestras familias en Colombia».
Exmilitar colombiano en Ucrania
Familias en Colombia expresan profunda preocupación por la falta de noticias sobre sus seres queridos, muchos de los cuales han caído sin contratos laborales formales ni asistencia para los heridos con quemaduras graves. «Que nos den vuelos humanitarios para poder traerlos, darles repatriación y darles una santa sepultura. Ellos son unos guerreros y pelearon una guerra que no era de ellos», implora un familiar en declaraciones a los medios.
Contexto político y medidas contra el reclutamiento de mercenarios
En medio de estas denuncias, el Ministerio de Defensa colombiano, a través de su ministro Pedro Sánchez, ha enfatizado la necesidad de frenar el fenómeno: «evitar el reclutamiento, el entrenamiento, el financiamiento y la utilización de mercenarios», y lamenta la pérdida de talento militar nacional, ya que «los entrenamos aquí; a los diez años adquieren una capacidad enorme, pero entonces, al existir esa oportunidad de ir a combatir en otros lugares, se van y perdemos muchísimo como país para proteger a los colombianos». La Cámara de Representantes aprobó recientemente un proyecto de ley que respalda la Convención Internacional contra el Reclutamiento de Mercenarios, impulsado por el Gobierno, en un esfuerzo por desincentivar estas salidas al exterior.
Estas voces desde el frente ucraniano resaltan no solo el drama humano de colombianos atrapados en un conflicto ajeno, sino también la urgencia de una respuesta gubernamental que incluya repatriación segura y protección para los vulnerables, mientras las familias esperan claridad sobre el destino de los desaparecidos.










