Por ESTEBAN JARAMILLO OSORIO.
Continúa la espera de los seguidores del Once Caldas. Nada conocen de contrataciones.
Sebastián Navarro y Andrés Roa, libres de América se ven perfilados pero siempre con inconvenientes en el camino. A Mina, lateral del rojo de Cali, pretendido, no le dieron salida. El Choclo Ramírez y Giordana de Millonarios, no interesan.
Tres de los opcionados tomaron otros rumbos, atraídos por el dinero. Boné, Arévalo y Pájaro abrieron otras alternativas.
Al Arriero Herrera se le ve preocupado. Su tensa espera por refuerzos, hace difícil su vida futbolera, como las groserías furiosas en su contra, en las redes sociales, la impaciencia de los medios informativos y la lentitud de las gestiones en el mercado.
Los dirigentes cumplen su tarea, pero ha sido estéril hasta ahora. Siempre se agotan los tiempos y la paciencia.
Entre tanto el equipo entrena, en pretemporada. Lo hace con la intensidad de siempre con la nómina básica y la incorporación de valores en evolución o aprendizaje.
Llegan decenas de hojas de vida. Muchas discutidas. Infladas por empresarios a quienes poco les interesa el rendimiento de los jugadores. Solo negocio y dinero.
Los clubes, en el futbol colombiano, retocan sus plantillas. Anuncian fichajes. Mueven jugadores de un lado a otro, pero la quietud exaspera en el Once Caldas.
Se desconoce si los márgenes de maniobra son aprovechados, si hay o no disposición de inversión de parte de los conductores del club, o los pretendidos se hacen inalcanzables. Esteban J.–













