El presidente de Colombia, Gustavo Petro, defendió el aumento del IVA sobre licores del 5% al 19%, implementado mediante una declaratoria de emergencia económica tras el hundimiento de la reforma tributaria en el Congreso, en respuesta a las críticas de la reconocida chef colombiana Leonor Espinosa, quien alertó sobre el impacto negativo en el sector gastronómico y el comercio. La controversia se desató en las redes sociales X, donde Espinosa, desde su cuenta @Leoescocina, y Petro, desde @petrogustavo, intercambiaron argumentos sobre los efectos de esta medida en bares, restaurantes, hoteles y consumidores de bebidas como aguardiente, ron y whisky.
La medida busca reducir el consumo de alcohol, considerado por el mandatario como la droga que más produce muertes y daños en los sistemas presupuestales de salud, además de generar recaudación para enfrentar la emergencia económica. Petro enfatizó que el ingreso ahorrado al consumir menos alcohol beneficia directamente el mejor vivir de las familias, en lugar de ir al Estado. Esta declaratoria ha generado críticas de la oposición por falta de fundamentos sólidos, mientras Espinosa detalló las diferencias en costos operativos según el tipo de negocio, como pagar un arriendo de 40 millones de pesos en comparación con uno de un millón, o invertir en vajilla y cristalería por 50 millones frente a dos millones.
Críticas del sector gastronómico y réplica presidencial
Leonor Espinosa argumentó que esta medida no castiga el lujo ni a los grandes capitales, sino la economía cotidiana del sector, reduciendo la rotación y poniendo en riesgo empleos en un país con alta informalidad y márgenes frágiles. La chef cuestionó que gravar el consumo sin una política pública integral no corrige desigualdades, sino que profundiza la precariedad, y describió como «miopía económica» establecer tributos o aumentarlos sin un plan integral, al tiempo que comparó pagar salarios por encima del mínimo con solo el mínimo, o asumir costos reales de salud y pensión como empresario.
«Esta medida no castiga el lujo ni a los grandes capitales; castiga a la economía cotidiana del sector, reduce la rotación y pone en riesgo empleos. En un país con alta informalidad y márgenes frágiles, gravar el consumo sin una política pública integral no corrige desigualdades, sino que profundiza la precariedad.»
Leonor Espinosa, chef colombiana
En réplica, el presidente Petro cuestionó cómo no castigar el alcohol cuando es la mercancía con mayor presencia y la droga principal causante de muertes y daños presupuestales en salud. El excandidato al Concejo de Medellín por Centro Democrático, Camilo Salazar Restrepo, se sumó al debate destacando el daño del alcohol y las drogas al país, especialmente cuando el consumidor lo dirige.
«Cómo así que no hay que castigar alcohol cuando más

















