Dos actrices denuncian violación y abusos a productor Cristian Cipriani ante Fiscalía

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Dos actrices del contenido para adultos, Antonella Blake y Shaira, han presentado una denuncia formal ante la Fiscalía General de la Nación contra el productor y director Cristian Cipriani, a quien acusan de abusos, maltratos, abuso sexual, violación y haberlas drogado durante rodajes en Colombia. El caso ha ganado visibilidad pública gracias al apoyo de Alejandra Omaña, conocida como Amaranta Hank, exactriz y candidata al Senado, quien respalda a las denunciantes en medio de un escándalo que expone las precarias condiciones en la industria del porno local.

Según las versiones de las involucradas, los hechos ocurrieron durante producciones de contenido explícito, donde Cipriani habría incurrido en acciones no consentidas. Antonella Blake relató incidentes detrás de cámaras que la incomodaron desde el inicio de las grabaciones, mientras que Shaira describió un episodio en el que, tras consumir un cóctel proporcionado por el productor, perdió el conocimiento y vio todo borroso, atribuyendo las intenciones del acusado a un estado alterado inducido. Tres personas han expuesto sus testimonios en este caso: las dos actrices y el propio Cipriani, quien niega categóricamente las imputaciones y ha presentado una contradenuncia por calumnia contra las tres mujeres involucradas.

Las voces de las denunciantes y el acusado

Antonella Blake detalló su experiencia al afirmar que, una vez iniciada la grabación, ocurrieron situaciones no pactadas, como tocamientos morbosos por detrás de cámaras. Por su parte, Shaira evocó momentos tensos, recordando cómo Cipriani comentaba sobre los estados alterados de las participantes y, tras un incidente, le exigió servicios adicionales a cambio de pago, insultándola en el proceso.

“Comenzamos a grabar y pasaron cosas que a mí no me gustaban, como que me morboseaba por detrás de cámaras”

Antonella Blake, actriz

“Él decía ‘en estos momentos chicas, en estados muy raros’”

Shaira, actriz

“Es capaz de decirme que no estaba bajo los efectos, se ven las intenciones que él tenía, yo veía todo muy borroso”

Shaira, actriz

“Me visto y le digo que me pague porque me tengo que ir, me dice que lo chupe, que yo era una perra”

Shaira, actriz

Cipriani, por su lado, defiende su inocencia y asegura contar con grabaciones que prueban el consentimiento de las actrices, enfatizando que las sesiones se realizaban por secciones con chequeos constantes sobre su comodidad. Él sostiene que nunca ha forzado a nadie y confía en la investigación fiscal.

“Yo no he cometido ningún crimen, con ella, ni con nadie, y menos un tema de violación. Nosotros grabamos por secciones el contenido, la modelo hacía un show y yo le preguntaba si estaba bien, si estaba cómoda. Yo confío plenamente en la Fiscalía”

Cristian Cipriani, productor y director

“Me estás dando el consentimiento, pero te estoy violando, al otro día estás contenta y que está preparada para otra escena. Nosotros nunca obligamos a nadie a estar en la empresa”

Cristian Cipriani, productor y director

El contexto de una industria sin regulaciones

Alejandra Omaña, líder de colectivos de actores porno que exigen supervisión gubernamental y regulaciones mínimas en el sector, subraya la necesidad de respeto mutuo en los sets, donde fiestas, drogas y sexo extrascénico son comunes, pero solo válidos con acuerdos explícitos. Las denuncias públicas han impulsado el caso a la Fiscalía, en un entorno tabú con pocos filtros de seguridad. Testigo Directo recopiló las versiones directas de las partes, mientras Cipriani avanza en su proceso legal por difamación, prometiendo pruebas irrefutables de consentimiento.

“Tiene que ser una relación de demasiado respeto, en los sets hay fiestas, drogas, sexo detrás de las escenas. Si hay un acuerdo, fabuloso, porque hay un acuerdo, pero si no se habla sobre eso y se hace en la escena, estamos hablando de una violación”

Alejandra Omaña, exactriz y candidata al Senado

Este escándalo pone en el debate público la urgencia de marcos legales para proteger a los trabajadores de la industria adulta en Colombia, ante la ausencia de controles que facilitan abusos en un sector opaco y poco regulado.

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