Yulitza Orozco, una mujer trans reconocida en la comunidad de La Ceja, fue hallada sin vida el 30 de diciembre de 2025 en la vía que comunica El Retiro con Pantanillo, en el municipio de La Ceja, oriente de Antioquia. Presentaba múltiples heridas de arma de fuego en la cabeza, en un hecho que las autoridades investigan como posible asesinato relacionado con su orientación e identidad de género u otras circunstancias. La familia de la víctima había denunciado su desaparición horas antes, lo que generó consternación en la zona donde era conocida.
La comunidad LGBT+ de la región se encuentra de luto por este crimen, que se suma a la persistente violencia contra la población diversa en Colombia. Según el Observatorio de Derechos Humanos de Caribe Afirmativo, en 2025 se registraron al menos 67 asesinatos de personas de esta población en el país, destacando la urgencia de medidas protectoras. La Fiscalía General de la Nación asumió la investigación, con la posibilidad de aplicar un enfoque de género para esclarecer los móviles del trans feminicidio.
Organizaciones exigen justicia con perspectiva de género
Caribe Afirmativo, una organización dedicada a la defensa de los derechos de la comunidad LGBT+, lamentó el suceso y exigió a la Fiscalía una pesquisa exhaustiva. Iris Marín, defensora del Pueblo, también se pronunció sobre la discriminación subyacente en estos crímenes, subrayando la necesidad de erradicar el miedo y la desprotección que enfrentan estas personas en una sociedad democrática.
“Lamentamos profundamente el asesinato de Yulitza, una mujer trans, en La Ceja, Antioquia. Hacemos un llamado a la @FiscaliaCol a investigar este crimen aplicando un enfoque de género. Hacemos llegar nuestras condolencias a sus amistades y familiares”
Caribe Afirmativo, organización
“El trans feminicidio es uno de los crímenes que da cuenta de los niveles de discriminación que debieran ser intolerables en una sociedad democrática. Un abrazo solidario a los seres queridos de Yulitza Orozco y a todas las personas LGBTIQ+. No deberían vivir con miedo y desprotección”
Iris Marín, defensora del Pueblo
La familia denunciante y las amistades de Yulitza esperan respuestas rápidas de las autoridades, mientras la comunidad de La Ceja procesa el impacto de perder a una de sus figuras visibles. Este caso reaviva el debate sobre la protección efectiva para la diversidad sexual en Colombia, donde los crímenes de odio continúan cobrando vidas pese a los esfuerzos institucionales.

















