TransMilenio anunció un aumento en la tarifa del pasaje de $350, llevando el valor a $3.550 a partir de 2026, motivado por el incremento del 23% en el salario mínimo decretado por el Gobierno nacional, una medida que inicialmente se proyectaba en solo un 11%. Pedro Mauricio Gutiérrez, gerente general (e) de la entidad, explicó que esta revisión surgió de nuevas modelaciones técnicas tras el decreto presidencial, lo que impacta directamente la sostenibilidad operativa del sistema en Bogotá, que moviliza más de cuatro millones de viajes diarios en días hábiles. La decisión ha generado fuertes críticas de la congresista María Fernanda Carrascal, del Pacto Histórico, quien la califica de irracional y favorable al empresariado alineado con el alcalde Carlos Fernando Galán.
El ajuste contrasta con la proyección inicial de TransMilenio, que estimaba un alza de solo $250, pero el salto salarial del 23% obligó a sumar $100 adicionales para cubrir costos laborales. Carrascal cuestionó la política pública detrás de esta subida, argumentando que beneficia un modelo de negocio basado en el rentismo y la opacidad, sin retornos tangibles para la ciudadanía. Por su parte, el presidente Gustavo Petro intervino en el debate, advirtiendo que elevar las tarifas podría reducir la demanda y agravar el déficit financiero de las troncales de buses, mientras ofrece recursos para una nueva flota eléctrica en Bogotá con el fin de evitar el incremento.
Reacciones cruzadas en el debate político
El alcalde Galán respondió directamente al mandatario nacional, recordando que el Gobierno central se ha comprometido hasta ahora con 938 mil millones de pesos, pero que la oferta de Petro de 1.5 billones implicaría 562 mil millones adicionales. «Si esa plata entra este año al Distrito, cuente con que no subiremos la tarifa de TransMilenio», afirmó el alcalde, posicionándose en una negociación clave para el financiamiento del sistema.
«Inicialmente, habíamos proyectado un incremento del salario mínimo del 11%. Eso nos arrojaba, con estudios técnicos soportados, que la tarifa debía subir $250. Sin embargo, con el anuncio del Gobierno nacional, mediante el cual decretó un aumento del salario mínimo en un 23%, tuvimos que hacer nuevas modelaciones, que nos arrojaron un aumento adicional de $100».
Pedro Mauricio Gutiérrez, gerente general (e) de TransMilenio
«Esto es irracional desde el punto de vista de una política pública pensada para el bienestar social, pero no lo es desde la lógica de @CarlosFGalan que no gobierna para la ciudadanía sino para los dueños de un negocio basado en el rentismo y la opacidad, que no redunda en ningún beneficio social tangible».
María Fernanda Carrascal, representante a la Cámara del Pacto Histórico
Petro, por otro lado, enfatizó los riesgos de la medida al sostener que «si la decisión es subir el pasaje, que solo hará disminuir más la demanda, entonces no vale la pena, porque subir pasajes solo sube más el déficit financiero de las troncales de buses». A pesar del ajuste, TransMilenio mantiene los subsidios distritales para adultos mayores, personas en discapacidad y Sisben grupos A y B, con pasajes gratuitos, y no habrá modificaciones en el abono mensual de Transmi Paz. La controversia resalta las tensiones entre el Distrito y el Gobierno nacional por el financiamiento sostenible del icónico sistema de transporte masivo bogotano.
«Presidente, hasta ahora el Gobierno nacional se ha comprometido a aportar 938 mil millones. Usted habla de 1.5 billones, lo que significa 562 mil millones adicionales. Si esa plata entra este año al Distrito, cuente que con que no subiremos la tarifa de Transmilenio».
Carlos Fernando Galán, alcalde de Bogotá
Las posibles consecuencias incluyen un mayor número de colados y una caída en la demanda, según advierten críticos como Carrascal, en un contexto donde Petro propone alternativas como la flota eléctrica para mitigar la necesidad de alzas tarifarias y garantizar la operatividad a largo plazo.

















