El Ejército de Liberación Nacional (ELN) desplazó masivamente a sus integrantes desde Venezuela hacia la región del Catatumbo, en el norte de Norte de Santander, Colombia, a finales de diciembre de 2025, en una maniobra que anticipaba los ataques aéreos de Estados Unidos contra Venezuela en la madrugada del 3 de enero de 2026, los cuales culminaron en el derrocamiento del presidente Nicolás Maduro. Este movimiento buscaba recuperar territorios previamente controlados por el Frente 33 de las disidencias de las Farc, aprovechando el vacío de poder generado en Caracas y otras regiones venezolanas, incluyendo el estado Zulia.
Agencias de inteligencia colombianas detectaron estos movimientos irregulares en la frontera colombo-venezolana, lo que encendió las alarmas ante el riesgo de una nueva crisis humanitaria por violencia en el Catatumbo. Fuentes consultadas por El Tiempo explicaron que el desplazamiento resultó extraño, ya que no había razones aparentes para que tanta guerrilla se movilizara del lado venezolano al colombiano, justo antes de los bombardeos estadounidenses. El detonante incluyó una explosión en una fábrica en el Zulia, mientras el presidente Gustavo Petro afirmó un supuesto control del ELN en la zona, negado por directivos locales.
Activación del Plan Frontera y alerta en ambos países
En respuesta, el gobierno colombiano, bajo la dirección del presidente Gustavo Petro y el ministro de Defensa Pedro Sánchez, implementó el Plan Frontera para fortalecer las capacidades de la Fuerza Pública y enfrentar posibles enfrentamientos por el control territorial y las rentas criminales como el contrabando, la minería ilegal y el narcotráfico. Autoridades de Caracas y Bogotá se mantienen en alerta máxima por acciones armadas, y el Ejecutivo colombiano ha invitado a la ciudadanía a suministrar información sobre delitos o atentados. Una reunión extraordinaria con Petro subrayó la urgencia de contener esta competencia por territorios fronterizos tras la caída de Maduro.
“se detectó un movimiento masivo de guerrilleros desde Venezuela hacia Colombia. Eso de alguna manera encendió las alarmas, por lo que podría desatar una nueva crisis humanitaria de violencia en la región del Catatumbo. Sin embargo, sabíamos que ese movimiento era extraño, no había ninguna razón de fondo para que se movilizaran tanta guerrilla desde el lado venezolano hacia el lado colombiano”
Fuentes consultadas por El Tiempo
Expertos como el consultor en seguridad Duván Castañeda y el abogado constitucionalista Ramiro Bejarano han advertido sobre los impactos de esta dinámica, que podría exacerbar la emergencia humanitaria en la frontera. Mientras el ELN busca reafirmar su presencia frente al Frente 33, Colombia refuerza su estrategia para evitar una escalada de violencia en una de las zonas más conflictivas del país.

















