En la tarde del sábado 3 de enero, la Policía Metropolitana de Cartagena frustró un intento de sicariato al interceptar y detener a dos presuntos sicarios que perseguían en motocicleta a una posible víctima por el corredor de carga en el sector de La Báscula. Los uniformados actuaron con rapidez al percatarse de la persecución, dando inicio a una intervención que incluyó un forcejeo físico, golpes y el acorralamiento de los sospechosos por parte de testigos de la comunidad, evitando así una tragedia en plena vía pública.
Videos difundidos en redes sociales capturaron el tenso momento de la detención, donde se observa el forcejeo entre los presuntos sicarios y los policías, así como a la posible víctima pateando la motocicleta involucrada. El incidente afectó el tráfico en la calle durante varios minutos, aunque no se reportaron heridos ni se han revelado las identidades de los participantes. Este suceso resalta la intervención clave tanto de la policía como de los ciudadanos, que unieron esfuerzos para neutralizar la amenaza.
Preocupación persistente por la seguridad en Cartagena
El episodio se enmarca en una preocupante realidad de seguridad en Cartagena, donde el sicariato continúa siendo la principal causa de homicidios. Hasta la fecha en 2025, la ciudad registra 359 homicidios, lo que representa una reducción de 29 casos en comparación con los 388 del año anterior, aunque los 256 casos de sicariato evidencian la magnitud del problema. Otros delitos violentos incluyen 31 riñas, 9 atracos, 4 feminicidios y 59 casos sin determinar. En diciembre de 2025 solo, se contabilizaron 33 homicidios, de los cuales 22 fueron por sicariato y 10 por riñas o intolerancia. Para contextualizar, en 2023 hubo 395 homicidios y en 2022, 360, mostrando una tendencia a la baja pero aún alarmante.
Las autoridades no han emitido un informe oficial sobre el incidente, pero se espera un pronunciamiento en las próximas horas. Este hecho subraya la importancia de la vigilancia policial y la colaboración comunitaria en la lucha contra la violencia que azota la ciudad, reafirmando la necesidad de estrategias más efectivas para combatir el sicariato y garantizar la tranquilidad de los cartageneros.

















