En un nuevo caso que alarma a la ciudadanía bogotana, un menor de 13 años fue interceptado por dos mujeres de entre 25 y 45 años en el barrio La Coruña de Ciudad Bolívar, al sur de la capital. Según relató la madre del adolescente, las agresoras lo drogaron con sustancias inhaladas, lo tocaron de manera indebida en lo que se presume fue un abuso sexual, le robaron su teléfono móvil y lo abandonaron desorientado cerca del río Tunjuelito y una cancha sintética. El incidente ocurrió recientemente, descrito por la denunciante como sucedido ese mismo día, dejando al menor visiblemente afectado y sin noción de sus acciones tras ser abrazado por una de las mujeres.
La familia llevó al adolescente a una clínica donde exámenes confirmaron la intoxicación por drogas, activando de inmediato los protocolos con Medicina Legal, la Fiscalía y el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF). El menor recibe atención médica y psicológica mientras la madre exige la extracción de videos de cámaras policiales y domos en la zona para identificar a las responsables, además de mayor vigilancia en el barrio para prevenir nuevos ataques, destacando que su hijo tuvo suerte de no recibir una dosis letal.
«Según lo que él relata, lo increparon dos mujeres entre veinticinco y cuarenta y cinco años. Le preguntan un par de cosas y una de ellas lo abraza y ya, pues, él pierde, digamos, su dominio propio, noción, todo».
Madre del menor
«Le hicieron inhalar unas sustancias, alguna de esas mujeres lo tocaba, lo robaron y lo dejaron en un lugar muy apartado, que es cerca de una cancha sintética que hay en el barrio La Coruña».
Madre del menor
Otro caso alarmante en un jardín infantil de Bosa
En un incidente paralelo que sacude la localidad de Bosa, un niño de apenas 3 años sufrió presunto abuso sexual en un jardín infantil, donde su padre detectó lesiones en sus partes íntimas, incluyendo laceraciones, moretones y heridas previas sin explicación. El menor llegó al establecimiento con estas marcas, pero los cuidadores omitieron informar al progenitor, lo que desató una denuncia formal. El pequeño fue hospitalizado durante cuatro días, activándose el protocolo por abuso sexual infantil con intervención de Bienestar Familiar, Medicina Legal y la Fiscalía.
El padre rechaza cualquier conciliación y critica duramente la actuación del jardín y el sistema judicial, haciendo un llamado público a las autoridades para que actúen con celeridad. El niño muestra un impacto emocional persistente, como se evidencia en su comportamiento de mirarse constantemente sus partes íntimas mientras llora, lo que agrava la preocupación familiar por su recuperación integral.
«Él cada vez se anda mirando su pipí (llorando) porque cada vez se anda mirando su pipí».
Padre del niño
«Yo también estoy tratando de denunciar al jardín donde estaba el niño. ¿Por qué? Porque omitió la información. Ella tenía que haberme informado automáticamente a mí de que a mi bebé había llegado con esas laceraciones al jardín».
Padre del niño
Estos dos casos, ocurridos en diferentes puntos del sur de Bogotá, resaltan la vulnerabilidad de los menores en entornos urbanos y la urgencia de fortalecer la vigilancia y los mecanismos de protección infantil. Las familias insisten en la captura de los responsables y mayor responsabilidad institucional para evitar tragedias similares.

















