En un diálogo de La Veintitrés con Nicolás Montoya, vocero del Comité del Tango de la Ciudad de Manizales, se revelan los detalles de una programación que convierte al centro histórico en un escenario vivo donde el tango, el pasodoble y la memoria colectiva se encuentran durante la Feria de Manizales.
Una vez más, el tango se roba todas las miradas en la Feria de Manizales. No como un simple espectáculo, sino como un proceso cultural profundo, tejido durante décadas en la ciudad y en el departamento. Así lo explica Nicolás Montoya, quien recuerda que el tango en Manizales tiene un carácter casi centenario y que, en la emblemática calle del tango, ese pulso se mantiene vivo desde 1971, rumbo a celebrar 55 años de historia sonora y corporal en pleno corazón urbano.
Para esta edición de la Feria, la propuesta llega con un sello especial. En la carrera 23 del centro histórico se levanta el tangódromo 23, un tablado que se convierte en punto de encuentro diario para melómanos, bailarines y curiosos. El énfasis de este año es una feria pasodoblera con cartel milonguero, una mezcla que dialoga entre la tradición del tango local y las variantes rítmicas que han encontrado en Manizales un estilo propio.
Quienes visitan la ciudad y aún no están familiarizados con el tango encontrarán un espacio abierto y participativo. En el tangódromo habrá exhibiciones de baile, conciertos, recitales y shows musicales todos los días. La invitación no es solo a mirar, sino a vivir el tango desde el cuerpo y el abrazo, incluso para quienes se acercan por primera vez.
Cada jornada abre con las Clases de Milonga Manizaleña a cielo abierto, una experiencia pedagógica y sensible que invita al público a introducirse en el arte de “catar abrazos” junto a milongueros y milongueras de la ciudad. Desde la tarima, la escuela se convierte en un puente entre la tradición y los nuevos públicos que llegan atraídos por la música y el movimiento.
La programación también incluye desafíos entre escuelas de baile. Cuatro academias competirán por la comparsa pasodoblera, uno de los momentos más esperados por el público, con cuadrillas que bailan al ritmo de las variantes del pasodoble que se interpretan en la milonga manizaleña: el clásico, el aflamencado y el criollo, cada uno con su carácter y su cadencia.
Las actividades se desarrollan desde el miércoles 7 hasta el sábado 11 de enero, en jornada continua de 2:00 de la tarde a 7:00 de la noche. Además, este martes el tango se traslada al Parque Ernesto Gutiérrez Arango con la Tangoía, ampliando el mapa sonoro de la Feria y llevando la milonga a nuevos escenarios de la ciudad.
La invitación queda abierta para propios y visitantes. Manizales vuelve a ofrecer su calle del tango como un lugar de encuentro, memoria y celebración, donde la Feria también se baila despacio, se escucha con atención y se vive al compás de abrazos compartidos.

















