El ministro del Interior de Colombia, Armando Benedetti, reveló que Estados Unidos tiene la última palabra para aprobar la intermediación que busca realizar el país en la crisis venezolana, específicamente con la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez. Esta revelación surge en el contexto de una invitación formal extendida por la Cancillería colombiana a Rodríguez y al presidente de Estados Unidos para un diálogo en Bogotá, propuesta para la semana del 19 al 25 de enero de 2026, es decir, dentro de quince días o menos. Benedetti, quien fungió como exembajador en Venezuela, enfatizó que todo depende de la aprobación del Departamento de Estado estadounidense tras la reciente reunión entre el presidente Gustavo Petro y Donald Trump en la Casa Blanca.
La iniciativa forma parte de los esfuerzos del gobierno de Petro por posicionar a Colombia como mediador en la crisis política venezolana, agravada por la detención de Nicolás Maduro por autoridades estadounidenses y el amaño de las elecciones de 2025. Benedetti detalló que Petro se ofreció nuevamente como intermediario, recordando intentos previos con Joe Biden que no prosperaron, pese a cuatro reuniones o llamadas entre ambos líderes sobre el tema venezolano. En aquellas ocasiones, Petro había propuesto un gabinete compartido a mitad entre oposición y gobierno para garantizar elecciones más libres, pero las cosas no funcionaron como se esperaba.
Normalización bilateral y aprobación pendiente
La canciller Rosa Villavicencio destacó la llamada entre Petro y Trump como un paso clave para retomar una senda larga y compleja de normalización de las relaciones bilaterales entre Colombia y Estados Unidos, tensionadas previamente y con el objetivo de revertir la descertificación antidrogas impuesta por Washington. Sin embargo, Delcy Rodríguez aún no ha respondido a la invitación formal de la Cancillería colombiana, y Benedetti subrayó la necesidad de que Estados Unidos esté en la mesa de negociación.
“con lo acordado en la llamada entre los presidentes Petro y Trump, sabemos que retomamos una senda larga y compleja de normalización de la relación bilateral”
Rosa Villavicencio, Canciller de Colombia
“Que sería dentro de… quince días, menos de quince días, ella estaría aquí en Colombia. Estaría en Bogotá. Y… bueno, falta ver qué dice el Departamento de Estado de los Estados Unidos sobre qué piensa de esa intermediación. Hasta que ellos no digan, porque es obvio que ellos tienen que estar en la mesa de negociación. Hasta que ellos no digan que acepten esa intermediación, pues, es difícil saber o predecir qué va a suceder”
Armando Benedetti, Ministro del Interior de Colombia
Benedetti relató que durante la reunión en la Casa Blanca, Petro recordó a Trump sus esfuerzos fallidos con Biden, asumiendo parte de la responsabilidad por no haber logrado elecciones transparentes en Venezuela el año pasado. “No, él se ofreció como intermediario y al mismo tiempo recordó que lo había hecho con Biden y que las cosas de pronto no habían salido bien y él se echaba la culpa por ello, porque siempre buscó que para las elecciones que se hicieron el año pasado. Tendrían que haber estado un gabinete que se compartiera mitad oposición, mitad gobierno”, explicó el ministro. Agregó que Trump se prestó nuevamente para este rol, pero todo queda pendiente de la decisión del Departamento de Estado, en un momento crucial para la estabilidad regional.
“si hubiera pasado así, en ese tipo de funciones y ese compartimiento del gabinete, muy seguramente las cosas hubieran sido diferentes o hubieran sido unas elecciones más libres. Entonces, él recordó cómo cuatro veces se reunió con Biden o habló con Biden y, básicamente, era para hablar de Venezuela como del intermediario, pero que las cosas no funcionaron. No funcionaron y que, él se prestaba otra vez para que eso sucediera, lo cual tendremos que esperar qué dice el Departamento de Estado”
Armando Benedetti, Ministro del Interior de Colombia
Este desarrollo subraya la delicada posición de Colombia en el tablero internacional, equilibrando su rol mediador con la dependencia de la aprobación estadounidense, mientras la crisis venezolana persiste sin una respuesta clara de Delcy Rodríguez.

















