Liliana, una mujer de Cali, firmó como fiadora de préstamos otorgados a una compañera de trabajo que carecía de respaldo financiero e historial crediticio, actuando de buena fe para ayudarla con sus problemas económicos. La situación inició hace aproximadamente cinco meses, pero se complicó drásticamente el 14 de julio de 2025, cuando la compañera decidió quitarse la vida, dejando a Liliana y otros fiadores, incluyendo compañeros de trabajo y un adulto mayor, con la responsabilidad de responder por esas deudas ante prestamistas.
Ahora, Liliana enfrenta graves consecuencias que han afectado su economía, salud y vida personal: un embargo sobre la mitad de su salario quincenal por casi diez meses decretado por una cooperativa, dificultades legales sin recursos para asesoría jurídica, la imposibilidad de costear tratamiento para su madre con salud grave, tres accidentes de motocicleta, el hurto de su moto que la obligó a comprar una nueva a crédito, problemas para pagar el arriendo y dificultades para alimentarse adecuadamente. Incluso no pudo comprar un regalo de Navidad para su hija, lo que resalta la profundidad de su crisis.
La carga emocional y económica de ser fiadora
En Colombia, los fiadores están obligados a responder económicamente si el deudor principal no paga sus préstamos o créditos, una realidad que ha golpeado no solo a Liliana sino a varios compañeros de trabajo. Ella narra su calvario con dolor: “Esa niña dejó varias deudas con prestamistas, de las cuales yo soy la fiadora, me toca a mí responder por esas deudas. Eso es lo que me tiene a mí en este momento demasiado ahogada. Mi situación empezó hace aproximadamente unos cinco meses. Me presentó algo con una compañera de trabajo que yo, actuando de buena fe, creí que la estaba ayudando a ella”.
“El 14 de julio del 2025 decide quitarse la vida, un hecho que emocionalmente me marca, pues por la decisión que ella tomó en su momento, y que creo que yo como amistad u obrando de la buena fe, hice lo que pude”.
Liliana, emprendedora de lasañas en Cali
Para sobrevivir, Liliana mantiene un emprendimiento de lasañas como ingreso adicional en Cali. En un llamado desesperado, busca apoyo: “La solución no es irse, la solución es dar la cara (…) En este momento yo pido el, el apoyo de todas las personas que lo puedan hacer. Yo tengo un emprendimiento de lasañas. Si hay empresas, personas, que quieran hacerme pedidos, yo con mucho gusto voy a hacerlas, voy a llevarlas”. Quienes deseen contactarla pueden llamarla al 321 2349463.

















