El Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane) divulgó este 8 de enero de 2026 que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) de Colombia cerró el año 2025 en 5,10 por ciento, una leve disminución respecto al 5,20 por ciento registrado en 2024, aunque marcando el quinto año consecutivo por fuera del rango meta del Banco de la República, que se sitúa en 3 por ciento con un margen entre 2 y 4 por ciento. Esta medición, que afecta directamente los ajustes en tarifas de arrendamiento, cuotas de salud, transporte, matrículas educativas y mesadas de pensionados a partir de enero de 2026, refleja una inflación en servicios del 5,93 por ciento y en bienes del 2,5 por ciento, con los arrendamientos y servicios públicos aportando cerca del 30 por ciento del total, mientras los bienes se mantuvieron controlados gracias a la estabilidad en el tipo de cambio.
En comparación con la región, Colombia se ubica por encima de México, con 3,7 por ciento, y Chile, con 3,5 por ciento, lo que reduce el margen del Banco de la República para bajar las tasas de interés y genera proyecciones preocupantes para 2026, como la de DAVIbank que estima una inflación superior al 6,5 por ciento y la posibilidad de un alza de tasas hasta el 12 por ciento a mitad de año por parte del emisor. El aumento del salario mínimo para 2026, del 23,7 por ciento, contrasta con este IPC, ya que impulsará ajustes en bienes y servicios sin alinearse directamente con la inflación medida.
Reacciones de expertos y líderes políticos
El exministro de Hacienda y candidato presidencial Mauricio Cárdenas criticó duramente el dato, al afirmar que un aumento de esta magnitud está por encima de lo razonable y golpea directamente el bolsillo de los colombianos, debiendo haber estado claramente por debajo del 3 por ciento. Por su parte, el consultor Diego Montañez-Herrera señaló que la inflación en Colombia en 2025 fue del 5,10 por ciento, completando cinco años por fuera de la meta del banco central entre 2 y 4 por ciento, sin que se avanzara nada y prácticamente igual que en 2024.
«Un aumento de esta magnitud está por encima de lo razonable y golpea directamente el bolsillo de los colombianos. Este incremento debió estar claramente por debajo del 3%»
Mauricio Cárdenas, exministro de Hacienda y candidato presidencial
Fabio Arias, presidente de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), resaltó que con este valor se ajustarán la mayoría de bienes y servicios, y no el valor del incremento del salario mínimo que es del 23 por ciento, advirtiendo además que sí queda la deuda con los pensionados, pues su mesada se ajustará con el índice de precios al consumidor. María Claudia Lacouture, presidenta ejecutiva de AmCham Colombia, coincidió en que con un cierre de 2025 en 5,1 por ciento frente a una meta de 3 por ciento, el banco central tendrá menos espacio para bajar tasas, y además un aumento del salario mínimo de 23,7 por ciento puede trasladarse a costos y precios.
«Con un cierre de 2025 en 5,1% (frente a una meta de 3%), el banco central tendrá menos espacio para bajar tasas; además, un aumento del salario mínimo de 23,7% puede trasladarse a costos y precios»
María Claudia Lacouture, presidenta ejecutiva de AmCham Colombia
Desde el Gobierno, el ministro del Interior Armando Benedetti minimizó las críticas al destacar que la inflación cerró con el 5,1 por ciento y que siga llorando la oposición. Otras reacciones provinieron de César Pabón, director ejecutivo de Investigaciones Económicas de Corficolombiana; Jackeline Piraján, economista principal de DAVIbank; y Andrés Valencia, exministro de Agricultura, quienes analizaron las implicaciones en un contexto de inflación en servicios que promedió más del 6 por ciento durante 2025.
«la inflación en Colombia en 2025 fue del 5,10%, completa cinco años por fuera de la meta del banco central (2-4%). No se avanzó nada, prácticamente igual que 2024»
Diego Montañez-Herrera, consultor
Impacto en hogares y perspectivas futuras
El incremento anual tendrá consecuencias inmediatas para los hogares colombianos, especialmente en los ajustes de contratos y mesadas, dejando una deuda pendiente con los pensionados cuyo poder adquisitivo se verá erosionado por esta inflación persistente fuera de la meta. Mientras la inflación en bienes se mantuvo a raya, los servicios como arrendamientos y públicos dominaron la canasta, complicando el panorama económico para el año entrante con proyecciones que anticipan mayores presiones inflacionarias y ajustes monetarios más restrictivos del Banco de la República.

















