Abaten a cabecilla del ELN «Santiago» en San José del Palmar, Chocó

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En un contundente operativo militar realizado en la noche del 8 de enero en el municipio de San José del Palmar, departamento de Chocó, Hernán Chica Palacios, conocido con el alias de «Santiago» y cabecilla del frente de Guerra Occidental del ELN, fue dado de baja por uniformados del Ejército y la Policía Nacional. El hecho ocurrió en un campamento de la guerrilla ubicado en zona selvática, donde el deceso del líder insurgente fue confirmado por el personal participante, aunque su cuerpo no pudo ser recuperado debido a las condiciones del terreno.

La operación se enmarca en la orden emitida por el Ministerio de Defensa de intensificar las acciones contra los grupos armados organizados, sin cese al fuego, en respuesta a las actividades criminales que amenazan la seguridad en la región. Chica Palacios contaba con una recompensa de hasta 1.000 millones de pesos ofrecida por las autoridades por información que permitiera su captura, lo que resalta la importancia estratégica de este cabecilla para la estructura del ELN.

Un historial de violencia en el Pacífico

Hernán Chica Palacios era responsable de múltiples paros armados en Chocó, que incluyeron ataques contra la fuerza pública y civiles, así como el control de rutas clave para el narcotráfico y la minería ilegal en el Pacífico colombiano. Su influencia se extendía a departamentos como Chocó, Valle del Cauca, Antioquia y Risaralda, donde dirigía actividades delictivas que generaban un impacto significativo en el control territorial y las economías ilegales del ELN. Entre su extenso historial figuran extorsiones, secuestros, desplazamientos forzados, bloqueos armados, tráfico de armas y drogas, cobro de impuestos ilegales, ataques a la Fuerza Pública, reclutamiento y uso de menores, así como alianzas con otras estructuras criminales. Además, se le atribuye la venta de narcóticos a capos en zonas como el río Urpua y Guayabal, y la perpetración de atentados con explosivos resistentes al agua contra embarcaciones militares.

La baja de «Santiago» representa un golpe duro para el ELN, al desmantelar una figura central en sus operaciones financieras y logísticas en el occidente del país, lo que podría alterar el equilibrio de poder en regiones conflictivas y facilitar la recuperación de territorios por parte de las autoridades y comunidades locales.

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