Yeison Jiménez evade choque aéreo cerca de Medellín 10 días antes de nacer su hijo

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El cantante de música popular Yeison Jiménez vivió un accidente aéreo casi fatal en su avión privado el 24 de mayo, apenas diez días antes del nacimiento de su primer hijo varón el 4 de junio, un suceso que él atribuye a tres sueños premonitorios que no supo interpretar a tiempo. El incidente ocurrió justo después de unas entrevistas en Medellín, cuando el aparato, recién salido del taller, despegó desde la pista y enfrentó fallas mecánicas graves, dejando al frente solo una montaña imponente. Acompañado de su equipo, Jiménez relató en el programa «Se dice de mí» cómo el avión se inclinó tras un estallido inicial, con los paneles de control fallando, sin ganar velocidad ni altitud, y los motores mostrando errores como «Bad, bad left, bad right», mientras del motor salía agua, según alertó el camarógrafo.

El drama se intensificó en los 13 o 14 segundos que tardaron en carretear por la pista, momento en que el despegue se convirtió en una pesadilla por la falla mecánica inesperada. «El avión seguía recto y frente a nosotros solo estaba la montaña. Nunca se levantó», describió Jiménez, quien sintió que Dios le había dado tres señales previas que ignoró. Su esposa, Sonia Restrepo, recibió una llamada angustiante del cantante llorando, apenas pudiendo hablar, diciéndole: «Mi amor, casi no conozco al niño», al explicar que el avión se descompuso y estuvieron a punto de estrellarse. La familia, que ya tiene dos hijas, Camila —reconocida legalmente como hija por Jiménez— y Thaliana, esperaba con ilusión este primer varón, anunciado en febrero de 2025.

Sueños premonitorios y el milagro de la supervivencia

Jiménez confesó que «Dios me dio tres señales y yo no las entendí», refiriéndose a sueños que anticiparon el peligro. «Nosotros carreteamos y exactamente a los 13 o 14 segundos de estar en pista, el avión despega y siento un estallido. De inmediato, el avión comienza a inclinarse. Empiezo a mirar los paneles; todo fallaba, no había velocidad ni ascendíamos, los motores marcaban errores: ‘Bad, bad left, bad right’», narró con precisión el artista. Su hermana Marcela Jiménez recordó cómo él le dijo: «Nena, Dios, estoy acá por Dios», subrayando la fe que lo salvó.

«El camarógrafo me dice: ‘Yei, está saliendo agua de este motor’»

Camarógrafo anónimo

Depresión y recuperación familiar

Las secuelas fueron profundas: Jiménez cayó en una depresión que duró cerca de cuatro meses, requiriendo terapia psicológica. «Fue muy duro. Estuve en depresión cerca de cuatro meses, tuve que ir al psicólogo», admitió. Sonia Restrepo revivió el terror de su llamada: «Él me llama llorando. Yo me asusté mucho… me dice: ‘Mi amor, casi no conozco al niño’». A pesar del trauma, el incidente fortaleció su fe y los lazos familiares, permitiéndole estar presente para el nacimiento de su hijo y valorar aún más a sus hijas.

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