En un golpe directo al bolsillo de miles de colombianos, el popular corrientazo, ese almuerzo económico que por décadas ha sido el sustento diario de trabajadores y estudiantes, podría escalar de precio desde los 14.000 pesos actuales hasta los 16.000 pesos a partir de enero de 2026. Así lo advierte Juan Daniel Oviedo, exdirector del Dane y candidato presidencial, quien atribuye este incremento al vertiginoso aumento del salario mínimo del 23,7 por ciento para el próximo año, sumado a la inflación proyectada del 5,1 por ciento en 2025 y la presión de los costos de insumos como verduras, carne, pescado y otros productos esenciales. Este ajuste ya se siente en ciudades principales como Bogotá y Barranquillita, donde dueños de restaurantes como Luz Stella García y Freddy Llanos preparan subidas para cubrir salarios y operaciones.
Originario de la década de 1990, el corrientazo surgió como una opción abundante y accesible, con sopa, proteína al gusto —carne, pollo o cerdo—, arroz, ensalada y guarniciones tradicionales que han resistido el paso del tiempo. Lugares emblemáticos en Bogotá, como los barrios de Santa Fe, Chapinero y la Calle Bonita, mantienen esta tradición, y no es casualidad que Delicias de Rosita, de la propietaria Rosa Elena Mora, haya sido galardonado como el mejor corrientazo en el concurso Sabor Bogotá 2025, destacando su sopa de mazorca, lentejas, carne asada, arroz, ensalada y tajada. Sin embargo, Oviedo ya había alertado sobre estos ajustes el 24 de diciembre de 2025, vinculándolos directamente a los incrementos salariales.
Restauranteros enfrentan la realidad de los costos
En Barranquillita, Luz Stella García, propietaria de un restaurante local, confirma que el corrientazo tuvo que subir con un ajuste de 2.000 pesos debido al aumento general de los costos, mientras Freddy Llanos, otro dueño de establecimiento, enfatiza que este incremento es necesario para no perjudicar a los trabajadores. La escasez de insumos y las subidas en precios de materias primas agravan la situación, obligando a los negocios a repercutir el impacto en los comensales en cuestión de días o una semana.
«Hoy: $14.000. Con el salario mínimo a este ritmo, puede llegar a $16.000 en días».
Juan Daniel Oviedo, exdirector del Dane y candidato presidencial
Oviedo ilustra el drama cotidiano al describir un almuerzo ejecutivo típico —sopita de verduras, proteína y arroz por 14.000 pesos— y apuesta a que en una semanita podría costar 16.000 pesos, un «golpe duro» para el bolsillo popular. Incluso comparte anécdotas como «aquí la sopita de verduras del corrientazo antes de que le suban el precio, porque por el salario mínimo para arriba», y advierte: «Toca subirlo pronto, ¿no? porque si el salario mínimo sube a esa velocidad… Aquí no han subido el corrientazo por el salario mínimo, pero ya casi».
«Hoy negociamos el almuerzo ejecutivo, alias corrientazo, con sopita, proteína, arroz: $14.000. Si está barato, imagínese cuánto va a quedar. Yo le apuesto a que eso puede terminar costando $16.000 en una semanita. Golpe duro».
Juan Daniel Oviedo, exdirector del Dane y candidato presidencial
«El corrientazo tuvo que subir. En el negocio hicimos un ajuste de $2.000 debido al aumento general de los costos».
Luz Stella García, propietaria de restaurante en Barranquillita
Este fenómeno afecta a millones de colombianos que dependen del corrientazo para sus costos diarios de alimentación, convirtiendo un plato icónico en el termómetro de la economía cotidiana y recordándonos cómo los ajustes salariales, aunque necesarios, repercuten inevitablemente en el plato del día a día.
«Hoy, por cerca de $14.000, los comensales pueden elegir entre carne, pollo o cerdo, acompañados de preparaciones tradicionales que han permanecido intactas por décadas».
Rosa Elena Mora, propietaria de Delicias de Rosita
«El aumento del costo es necesario para no perjudicar a los trabajadores».
Freddy Llanos, dueño de restaurante

















