En un emotivo momento durante su concierto en Monterrey, Casanare, la noche del 10 de enero de 2026, apenas horas después del fatal accidente aéreo que cobró la vida de Yeison Jiménez en Paipa, Boyacá, el artista Ciro Quiñonez confirmó a Arelys Henao la existencia de la última canción grabada junto al fallecido cantante y prometió lanzarla pronto como un legado musical inolvidable.
El diálogo se desarrolló en plena tarima, donde Arelys Henao, al enterarse de un «chismecito» sobre la grabación inédita entre Ciro Quiñonez y Yeison Jiménez, instó directamente al artista a compartirla con el público. Quiñonez, visiblemente conmovido, respondió afirmativamente y accedió a las indicaciones de Henao, declarando que en ese instante solo le hacía caso a ella. La propuesta fue clara: subirla sin video a Spotify esa misma semana para que los seguidores la disfrutaran de inmediato, reconociendo que Yeison había dejado ese regalo como bendición para su protegido, a quien había acogido desde sus inicios en la música y con quien compartió varios temas, incluyendo esta composición nacida en el apartamento del oriundo de Manzanares, Caldas.
Fragmento interpretado y ovación del público
Para sellar el compromiso, Ciro Quiñonez interpretó un fragmento de la canción, compuesta por Yeison Jiménez, que resonó con fuerza entre el público: «Aprendí a querer de otra manera. Eso fue lo único bueno que a mí me dejó tu amor. Ahora solo quiero a la que quiera que me aguante borracheras». La multitud ovacionó la presentación y clamó por el lanzamiento inmediato, mientras Henao insistía en no privar a Colombia de ese «palazo» dejado por su «ángel». Quiñonez, rindiéndose a la guía de la colega, reiteró su disposición total: «Ponga la fecha usted que yo le hago caso».
«Me contaron un chismecito que usted y Yeison dejaron una canción grabada».
Arelys Henao, artista
«La tenemos».
Ciro Quiñonez, artista
Este anuncio post-fallecimiento subraya la profunda cercanía entre Yeison Jiménez y Ciro Quiñonez, cuya relación trascendió lo profesional para convertirse en un lazo de mentoría y amistad. El impacto emocional fue palpable tanto en los artistas como en el público, que vivió el concierto como un homenaje espontáneo al talento caldense perdido trágicamente. Además, Arelys Henao extendió la mano hacia el futuro al proponer una colaboración con Quiñonez para el año entrante: «El año entrante los dos vamos a grabar un palazo», consolidando así un puente entre el legado de Jiménez y las nuevas generaciones del género.

















