En la región del Catatumbo, en Norte de Santander, dos jóvenes fueron encontrados sin vida con múltiples impactos de bala el domingo 11 de enero de 2026. Leiber Cañizares, conocido con el alias de Estrellita y residente en la zona, apareció primero en la mañana en la zona rural de Convención, específicamente en el camino hacia la vereda Campo Alegre. Horas después, Camilo Anteliz, oriundo de San Calixto, fue hallado en la vereda La Muralla de Teorama, también con heridas de arma de fuego en varias partes del cuerpo. Las autoridades no han establecido hipótesis claras sobre los móviles, ya que no se reportan testigos ni información suficiente para avanzar en las indagaciones.
La identificación de Leiber Cañizares se realizó gracias a un tatuaje con su nombre, una estrella bajo la oreja izquierda y otras marcas en brazos, pierna y cuello. Vestía un bluyín, camiseta y tenis negros al momento del hallazgo. Ambos casos están bajo investigación por las autoridades, sin que se hayan reportado avances significativos hasta el momento. Estos homicidios representan la segunda masacre de 2026 según el Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz (Indepaz), tras el registrado el 6 de enero en la trocha Cormoranes-Anillo Vial Occidental de Cúcuta, donde perdieron la vida Michael Steven Lobo Melgarejo, Cristian Alejandro Jaimes Mariño y Ángelo Leonardo Pinzón Ascencio, todos menores de 23 años, atacados por hombres en motocicletas.
Una región azotada por el conflicto armado
El Catatumbo sigue marcado por el conflicto armado y las disputas territoriales entre grupos ilegales, lo que ha generado un clima de inseguridad constante. La Defensoría del Pueblo ha emitido alertas tempranas como la 013/25 y la 027/24, advirtiendo sobre homicidios selectivos y el control ilegal ejercido en Cúcuta y áreas aledañas. La investigación de la masacre del 6 de enero en esa ciudad está a cargo de la Brigada Interinstitucional de Homicidios (Brinho), pero persisten interrogantes sobre la escalada de violencia en la frontera.
«No quería levantarme nunca, sentía que se acababa mi vida»
Hermana de Leiber Cañizares
Estos trágicos eventos subrayan la urgencia de acciones coordinadas para frenar la ola de violencia en el Catatumbo y zonas limítrofes, donde la ausencia de pistas y testigos complica la búsqueda de justicia para las víctimas y sus familias.

















