Johan Adarve Sánchez, un joven colombiano de 17 años, fue baleado mortalmente hace una semana frente a la preparatoria Morton East High School en Cicero, Chicago, específicamente en la intersección de la calle 21 con la avenida 59. El adolescente salió de la escuela cuando un sujeto se acercó, le disparó y escapó corriendo hacia el norte, según las imágenes captadas por cámaras de seguridad. Johan llegó sin signos vitales a un centro médico cercano, y hasta el momento la investigación policial no presenta avances significativos.
La familia de la víctima, que emigró de Colombia huyendo del conflicto interno, denuncia un historial de acoso y persecución contra Johan en la escuela por su nacionalidad colombiana. Steven Adarve, padre del joven, relató que su hijo llegaba agitado a casa contando cómo lo perseguían, golpeaban y maltrataban con groserías por ser colombiano. Presentaron múltiples quejas a la institución, dirigida por José Gamboa, pero aseguran que no se tomó ninguna acción al respecto.
Familia exige justicia ante presunto acoso ignorado
La tragedia ha conmocionado a la comunidad, con rumores en el sector que señalan a un joven ecuatoriano conocido como alias “Causa” como posible autor material, aunque las autoridades no confirman esta información y descartan reportes previos de bandas en la zona. La escuela emitió un comunicado lamentando el hecho, pero se abstuvo de divulgar detalles por disposición legal, al tiempo que alertó sobre informes falsos circulando en redes sociales. Mientras tanto, la familia recolecta fondos para cubrir los gastos fúnebres y clama por justicia.
“Era un niño maravilloso, yo le decía que era mi pollo gigante porque era tierno, dulce”
Tía del adolescente colombiano, a Univisión
Un testigo del crimen describió cómo Johan no se dejó intimidar por las amenazas y trató de proteger a su primo durante un forcejeo que derivó en los disparos fatales. Otro familiar reiteró la frustración por la inacción escolar: fueron muchas veces a presentar la situación de acoso y persecución, pero nunca hicieron nada. Steven Adarve, en entrevista con El País, detalló las quejas constantes ignoradas por la preparatoria.
“El niño llegó agitado a la casa y cuando le preguntamos por qué, nos empezó a contar que lo perseguían y en muchas ocasiones lo golpeaban y le decían groserías y lo trataban mal por ser colombiano”
Steven Adarve, padre de la víctima, a El País
Una semana después del suceso, la falta de progresos en la pesquisa policial agrava el dolor de los allegados, quienes exigen respuestas y medidas para evitar que casos de xenofobia queden impunes en comunidades migrantes como esta en Cicero.

















