Un trágico atentado armado ocurrió la mañana del martes 13 de enero de 2026, a las 6:53 a.m., en la vía entre Neiva y Rivera, cerca del cementerio Los Olivos, donde dos hombres en motocicleta interceptaron un vehículo oficial y abrieron fuego al menos seis veces contra sus ocupantes. El ataque dejó muerto a un niño de 11 años, hijo del director de la cárcel de Neiva, Édgar Rodríguez, quien recibió un impacto en la cabeza, mientras que el subdirector, el coronel retirado Renato Solano Osorio, resultó herido de gravedad en el abdomen y el tórax. Rodríguez y el conductor del vehículo salieron ilesos en este violento episodio que expone la vulnerabilidad de funcionarios públicos amenazados y sus familias.
El menor fue trasladado de inmediato al Hospital Universitario Hernando Moncaleano de Neiva, donde pese a la atención médica falleció. Solano Osorio permanece bajo cuidados médicos por sus heridas graves. El Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (Inpec) condenó enérgicamente el atentado y solicitó la captura inmediata de los responsables. Según el ministro encargado de Justicia, Andrés Idárraga, no existían reportes previos de amenazas directas contra el director Rodríguez.
Autoridades activan plan de investigación y ofrecen recompensa
En respuesta al crimen, la Policía, el Ejército, la Fiscalía, el CTI y la Sijín desplegaron un plan candado en la zona, recolectaron pruebas y analizan cámaras de seguridad para identificar a los atacantes. El gobernador del Huila, Rodrigo Villalba Mosquera, presidió un consejo de seguridad extraordinario y creó un equipo especial de investigación. Por su parte, el alcalde de Neiva, Germán Casagua Bonilla, instó a la ciudadanía a reportar cualquier información relevante a la línea 123. Las autoridades ofrecieron una recompensa de hasta 50 millones de pesos por información que lleve a la captura de los responsables, en un esfuerzo por esclarecer este acto que ha conmocionado al país.
Indignación política por la muerte del niño
Políticos de diversos sectores expresaron su repudio al atentado. El exsenador y líder del Nuevo Liberalismo, Juan Manuel Galán, afirmó que “la tragedia de Neiva expone la fragilidad del sistema de seguridad y protección del Estado”, agregando que “funcionarios amenazados, familias sin garantías y un niño asesinado son la consecuencia de fallas repetidas” y que “no se resuelve con comunicados”.
“Se necesita inteligencia real, protección efectiva a servidores en riesgo y control serio al crimen organizado. Un Estado fuerte no reacciona tarde: previene y protege”
Juan Manuel Galán, exsenador y líder Nuevo Liberalismo
“Una barbarie que indigna y duele a todo el país. Matar a un niño es cruzar cualquier límite”
Miguel Uribe Londoño, excandidato presidencial
El congresista del Centro Democrático, Andrés Forero, también reaccionó con dureza: “Mataron a un niño. Desalmados”. El ministro Idárraga expresó su solidaridad con las familias afectadas, en medio de un contexto que resalta las crecientes amenazas contra servidores penitenciarios y sus allegados en regiones golpeadas por el crimen organizado.

















