Inteligencia militar detecta traslados de disidencias Farc de Calarcá entre Antioquia, Tibú (Norte de Santander) y Bogotá

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Informes de inteligencia militar han revelado un patrón sostenido de movilizaciones de las disidencias de las Farc afines a alias Calarcá durante 2024, con movimientos entre Antioquia, específicamente en municipios como Anorí, Tarazá, Briceño, Campamento y Angostura; el Catatumbo en Tibú y Norte de Santander; y Bogotá. Estas operaciones incluyen comisiones armadas, reuniones para articular tareas de abastecimiento, comunicaciones y logística, con el objetivo de fortalecer sus operaciones internas y la coordinación, incluso mientras algunos de sus jefes participan en diálogos de paz. Andrey Avendaño, vocero del frente 33 de estas disidencias en el Catatumbo, ha sido una figura clave en estas dinámicas.

Las movilizaciones se realizan principalmente por rutas terrestres utilizando vehículos y motocicletas, con apoyos logísticos identificados por la vigilancia militar, que también ha detectado contactos para tránsitos entre regiones y un seguimiento continuo a líderes en Bogotá, convertida en un nodo clave de sus redes de desplazamiento. Este escenario se complica por el conflicto armado con el ELN, identificado como el principal obstáculo, en medio de avances en los diálogos de paz pese a la persistente violencia que ha dejado cifras alarmantes: 90.000 desplazados en el Catatumbo y al menos 10 menores de edad muertos en la zona.

Movilizaciones y tensiones en el Catatumbo

La vigilancia militar ha documentado cómo se movían comisiones armadas, se realizaban reuniones y se articulaban tareas de abastecimiento, comunicaciones y logística, involucrando tanto cabecillas vinculados como no vinculados a procesos de paz. En el Catatumbo, los enfrentamientos con el ELN han intensificado la crisis humanitaria, con negaciones por parte de Avendaño sobre incidentes como el secuestro de una menor y su madre en Tibú, atribuyéndolos al ELN. A pesar de esto, las disidencias muestran disposición para mantener el diálogo, implementando proyectos productivos en regiones como Meta y Caquetá, y asumiendo compromisos públicos.

“pone en riesgo totalmente la población civil”

Andrey Avendaño, vocero del frente 33 disidencias Farc en Catatumbo

“el problema es entre el ELN y nosotros, tenemos que verlo así y los hemos convocado a dejar fuera del contexto de la confrontación a la población”

Andrey Avendaño, vocero del frente 33 disidencias Farc en Catatumbo

Avendaño ha enfatizado el compromiso de no reclutar menores de 18 años en sus filas, negando cualquier involucramiento en las muertes de menores y atribuyéndolas al ELN: “Hasta donde tengo entendido, no hemos hecho tal cosa […] pero no somos nosotros las Farc, es el ELN”. Además, ve los diálogos como una oportunidad para la región más que para su grupo: “Creemos que este espacio de diálogo es una oportunidad no para nosotros las Farc, porque al fin y al cabo nosotros somos pasajeros. Hoy estamos y mañana no estamos […] pero la región merece de verdad oportunidades y estoy seguro de que hay condiciones para hacerlo”. Estas declaraciones subrayan la volatilidad del contexto, donde las disidencias buscan consolidarse mientras avanzan en negociaciones, pero el choque con el ELN sigue amenazando la estabilidad y la vida de los civiles.

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