En las cocinas colombianas, el pastel de pollo se ha convertido en un clásico infalible para reuniones familiares y celebraciones especiales, con raíces en las tradicionales meat pies de Inglaterra y Europa, preparadas por su practicidad en el día a día. Esta receta, que rinde para seis porciones y toma alrededor de una hora y cuarenta minutos en total, combina una masa crujiente hecha a base de harina, mantequilla, sal, huevo y agua, con un relleno generoso de pechuga de pollo desmenuzada junto a vegetales como cebolla, ajo, zanahorias, arvejas y maíz, todo enriquecido con caldo de pollo, crema de leche, harina adicional, pimienta y un toque de nuez moscada.
Originario de las recetas europeas que buscaban comidas portátiles y duraderas, este plato llegó a Colombia adaptándose con vegetales variados para potenciar su sabor, convirtiéndose en el centro de mesas en eventos sociales por su versatilidad y facilidad para preparar con anticipación. La masa requiere un reposo de treinta minutos, mientras el relleno se cocina sofre yendo los vegetales con el pollo previamente hervido, espesando luego con crema y harina para lograr una textura cremosa y jugosa.
Pasos detallados para un pastel perfecto
Para armar el pastel, extienda la masa en un molde, coloque el relleno tibio en el centro, cubra con otra capa de masa y selle los bordes con cuidado; pincélela con huevo batido para un acabado dorado irresistible. Hornee a 180 grados centígrados durante cuarenta a cincuenta minutos, hasta que esté crujiente y burbujeante. Este método garantiza un resultado profesional, ideal para servirse caliente o frío, y se conserva perfectamente hasta tres días en la nevera.
En Manizales y toda Colombia, este pastel de pollo no solo deleita por su sabor reconfortante, sino que une generaciones en torno a la mesa, acompañado idealmente de ensaladas frescas o arroz blanco para equilibrar su riqueza, reafirmando su estatus como estrella de las ocasiones especiales.

















