La Fiscalía General de la Nación firmó un preacuerdo con Katerine Andrea Martínez, conocida con los alias Gabriela o Andrea, de 19 años, quien aceptó los cargos por homicidio agravado en grado de tentativa, fabricación, tráfico, porte y tenencia de armas de fuego, accesorios y municiones, así como por reclutamiento y utilización de menores en la comisión de delitos. Este acuerdo, que le otorga una rebaja de pena a 21 años de cárcel, se basa en sus aportes clave para reconstruir la investigación del atentado frustrado contra el senador Miguel Uribe Turbay, ocurrido el 7 de junio de 2025 en el Parque El Golfito, del barrio Modelia en Bogotá.
Las confesiones de Martínez detallaron la meticulosa planificación del ataque, orquestado por una organización criminal liderada por Elder José Arteaga, alias el Costeño, con la participación de Carlos Eduardo Mora, un conductor venezolano, y un menor de edad designado como sicario. El reclutamiento de los involucrados se realizó dos meses antes del hecho, y en una reunión dentro de un vehículo se distribuyeron los roles: el menor, visiblemente eufórico y acelerado, expresó su intención de disparar todos los tiros en la cabeza de la víctima. Para el escape, se planificó mezclarse en la multitud, mientras el sicario menor cambiaría de apariencia para evadir la captura. El arma utilizada fue una pistola Glock importada del extranjero, modificada para disparar en modo ráfaga y valorada en unos 15 o 20 millones de pesos, descrita por la procesada como un «juguetote». Martínez también reveló haber transportado armas en asesinatos previos y su rol activo en la preparación de este atentado.
Declaraciones que iluminan el caso
Durante la audiencia, el representante de la Fiscalía destacó la solidez de los elementos materiales probatorios que sustentan el preacuerdo, asegurando que estos acreditan la responsabilidad de Martínez sin vulnerar la presunción de inocencia.
“Desde luego que será la señora juez a voces del artículo 293 del Código Penal, quien constate directamente este conocimiento por parte de la procesada. Con todo, para la procesada, en este caso, es claro y comprensible el acuerdo. La Fiscalía cuenta con elementos materiales probatorios que acreditan ese estándar probatorio y el respeto de la presunción de inocencia, los cuales han sido relacionados dentro de este preacuerdo”.
Representante de la Fiscalía
El fiscal también precisó que, aunque el escrito de acusación incluye más pruebas, el preacuerdo se centra en las suficientes para probar la responsabilidad, descartando impedimentos legales pese a indicios de que el homicidio se cometería por precio o promesa remuneratoria.
“También se encuentran relacionados en el escrito de acusación, pero para este preacuerdo, pues se han puesto, se han relacionado los necesarios y suficientes para acreditar esa presunta responsabilidad o esa responsabilidad de la señora Katerine Andrea Martínez. En este caso, no existe impedimento para la celebración del preacuerdo, puesto que, en primer lugar, si bien es cierto, de acuerdo con los elementos materiales probatorios, se ha indicado que este caso, este homicidio, sería cometido por precio o promesa remuneratoria”.
Representante de la Fiscalía
Martínez, por su parte, aportó detalles vívidos sobre el armamento y el estado de ánimo del menor sicario, quien repetía entusiasmado: “Lo vamos a hacer real, le voy a pegar, le voy a pegar todos los tiros en la cabeza”. Ella misma describió el origen y costo de la Glock: “Que esta arma venía del extranjero y que era una Glock, que había costado como 15 o 20 millones de pesos, que era un juguetote”.
“El muchacho estaba muy eufórico, acelerado, como contento. Decía: ‘Lo vamos a hacer real, le voy a pegar, le voy a pegar todos los tiros en la cabeza’”.
Katerine Andrea Martínez
La juez de conocimiento verificará el pleno entendimiento del preacuerdo por parte de la procesada, conforme al artículo 293 del Código Penal. Este avance en la investigación no solo esclarece el fallido magnicidio contra el senador Uribe Turbay, sino que desmantela parte de la estructura criminal detrás de él, destacando el uso de menores y el tráfico de armas de alta potencia en estos operativos.

















