La Federación Nacional de Comerciantes Empresarios (Fenalco), liderada por su presidente Jaime Cabal, demandó ante el Consejo de Estado el decreto que establece un aumento del 23,7% al salario mínimo para 2026, elevándolo a dos millones de pesos, pero un juzgado negó la suspensión provisional solicitada, lo que generó un fuerte rechazo de los trabajadores encabezados por Fabio Arias, presidente de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT). La información se conoció el 14 de enero, tras la decisión del Juzgado Tercero de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de Bogotá, en un proceso impulsado por Fenalco a través de su apoderado, el exmagistrado Alejandro Linares, quien actúa en representación de un comerciante afectado.
Fenalco cuestiona el decreto porque, según argumentan, reemplaza los criterios legales obligatorios como la inflación, la productividad y el PIB por el concepto de “salario vital” de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), que no tiene carácter vinculante, y marginó al Dane del proceso de concertación. La federación propone en cambio un ajuste del 6,21%, mientras que el decreto impactará directamente a 2,4 millones de trabajadores con salario mínimo, elevando costos empresariales en prestaciones, recargos y aportes parafiscales.
Reacciones y proyecciones económicas
La CUT celebró la negativa judicial como una reivindicación laboral que corrige décadas de oposición empresarial a incrementos dignos, defendiendo la legalidad del decreto. Por su parte, proyecciones de Bancolombia advierten una inflación del 6,4% para 2025 y posiblemente para 2026, con la tasa de interés del Banco de la República alcanzando el 11% en julio —actualmente en 9,25%—, lo que endurecería la política monetaria con tres alzas y pondría en riesgo la pérdida de 730.000 empleos formales. Felipe Ángel, jefe financiero de Gallagher Colombia, destaca que esto obligará a las empresas a revisar sus estructuras de costos y estrategias de contratación, con mayor impacto en sectores intensivos en mano de obra como el comercio, la construcción, la industria, actividades profesionales, entretenimiento y las PyMEs.
“Patadas de ahogado, señor Cabal. Lo que sí se está corrigiendo es la codicia de empresarios que por décadas se han opuesto a aumentos dignos del salario mínimo con la excusa (hoy desmentida) que eso destruye el empleo”
Fabio Arias, presidente de la CUT
Este pulso judicial entre Fenalco y los defensores del decreto pone en el centro del debate el equilibrio entre recuperación salarial y sostenibilidad empresarial en Colombia, en un contexto de presiones inflacionarias y sectoriales vulnerables que podrían resentir el impacto del aumento más allá de 2026.

















