Las autoridades de Antioquia confirmaron este 6 de enero la primera masacre del año 2026, con el hallazgo de cinco cuerpos sin vida entre los municipios de Amalfi y Vegachí. Las víctimas, todas exintegrantes del Clan del Golfo y vinculadas previamente a hurtos de vehículos, fueron asesinadas presuntamente por un grupo liderado por Heber Arnubi Jaramillo, conocido como “Gordo Tarazeño”, también un excompañero de esa organización criminal. Los hechos ocurrieron después de que las víctimas desaparecieran el pasado 4 de enero, citadas bajo el pretexto de un hurto de una chiva conducida por un hombre apodado “Gallo” durante un atraco. Un pasajero de la chiva identificó a los atacantes, y los cuerpos fueron dispersados intencionalmente en puntos distintos para evitar que el caso se catalogara como masacre.
Entre los restos encontrados, tres pertenecen a miembros de una misma familia, elevando la cifra posible de víctimas a siete. Este crimen marca el inicio violento del año en la región, en un contexto de disputas internas entre exmiembros del Clan del Golfo que operaban en Amalfi con extorsiones a la minería ilegal. Jaramillo asumió el liderazgo de esta facción tras la muerte de alias “El Enano”, abatido por la Policía hace aproximadamente dos años después de escapar de la cárcel La Picota. El presunto cabecilla mantiene negocios de extorsión con alias “Orqueta” dirigidos a mineros, y su hermana se encarga de recolectar las cuotas en Amalfi, donde comerciantes locales entregan alimentos, dinero y suministros bajo amenazas constantes.
Recompensas y estructura criminal
Jaramillo comanda al menos a cinco hombres armados, con un escondite principal en el sector de Boquerón, desde donde se mueve con frecuencia portando dos armas, vistiendo prendas costosas y ostentando joyas de oro. Curiosamente, las víctimas habían facilitado previamente escondites a este grupo. En respuesta, el afiche del Clan Yaragua ofrece recompensas de ocho millones de pesos por alias “Mono Amalfi” y quince millones por el “Gordo Tarazeño”, intensificando la guerra entre disidencias.
“Eso está bien caliente, porque aquí tratan de esconder los crímenes para no hablar de tasas altas de homicidios empezando el año. Hay una discusión con la tasa de seguridad, porque andan diciendo que eso lo que se volvió fue también una extorsión, porque de nada ha servido”
Fuente anónima
Esta masacre subraya la persistencia de la violencia en el Bajo Cauca antioqueño, donde las autoridades enfrentan el desafío de desmantelar redes que, pese a su desvinculación formal del Clan del Golfo, continúan sembrando terror mediante extorsiones y ajustes de cuentas. La confirmación oficial llega en un momento de debate sobre las cifras de seguridad regionales, con temores de que el 2026 repita los patrones letales de años anteriores.

















