Petro niega producción de fentanilo en Colombia por falta de industria química

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En la noche del miércoles 14 de enero de 2026, el presidente de Colombia, Gustavo Petro, desmintió categóricamente la producción de fentanilo en el país durante un Consejo de Ministros televisado, argumentando que Colombia carece del aparato industrial necesario para fabricar los insumos químicos requeridos. Esta declaración se produjo en el marco de los preparativos para su encuentro con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en la Casa Blanca de Washington, donde uno de los temas centrales será la política antidrogas. Petro también ordenó la publicación mensual de un mapa de siembra de coca y expresó profunda preocupación por el fentanilo, al que calificó como un arma de destrucción masiva.

El mandatario enfatizó que, aunque se han detectado pequeñas cantidades de esta sustancia en Colombia, su producción local es inviable por la ausencia de infraestructura industrial adecuada. Destacó el riesgo de que insumos químicos ingresen por contrabando para ser mezclados localmente, lo que podría superar en rentabilidad incluso a la cocaína. En este sentido, recordó que una propuesta del Gobierno para prohibir por ley estos insumos en el Congreso fue exitosa, y subrayó como prioridad las operaciones de incautación y captura de capos, especialmente ante las altas ganancias que genera el narcótico.

El fentanilo como amenaza global

Petro ilustró la letalidad del fentanilo con cifras alarmantes: en Estados Unidos provoca alrededor de 72 mil muertes anuales, y una cantidad tan pequeña como media bolsa, media libra o un cuarto de libra bastaría para matar a dos barrios completos en Bogotá. «Ya sabemos que ha aparecido en Colombia, poca pequeña proporción, pero mata», advirtió el presidente, instando a prevenir su expansión mediante prohibiciones legales y acciones policiales contundentes.

“No tenemos los aparatos para hacerlo”.

Gustavo Petro, presidente de Colombia

En su intervención, Petro fue enfático al describir el problema: “nosotros no tenemos aparato industrial suficiente para hacer los insumos químicos que eso necesita”. Agregó que “la operación de detener, incautar, que es nuestra prioridad, y encontrar capos que pueda haber en ese tipo de operación o en el futuro, por las rentabilidades, pues, hermano es una prioridad, se vuelve una prioridad, porque eso sí estamos hablando de un arma de destrucción masiva”. Finalmente, reiteró: “media bolsa de fentanilo, media libra, cuarto libra, puede matar dos barrios en Bogotá completos. Eso es lo que yo llamaría un arma de destrucción masiva”, y concluyó que “ahí tenemos un problema del cual tenemos que prevenir que suceda. Y esto significa prohibición legal, primero que todo ese tipo de insumos”.

Esta postura de Petro llega en un momento clave, con la reunión en la Casa Blanca confirmada para abordar la cooperación antidrogas, donde Colombia busca demostrar avances en el control de precursores químicos y la erradicación de cultivos ilícitos, priorizando la inteligencia y las incautaciones sobre modelos represivos tradicionales.

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