Bogotá autoriza bares y discotecas hasta las 5 a.m. en 19 zonas específicas

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La Secretaría de Gobierno de Bogotá emitió este 15 de enero una resolución que extiende el horario de expendio y consumo de bebidas alcohólicas en bares y discotecas hasta las 5:00 de la mañana en 19 zonas específicas de la ciudad, ubicadas en localidades como Usaquén, Chapinero, Bosa, Kennedy, Fontibón, Engativá, Suba, Los Mártires y Puente Aranda. Esta medida, que inicia de manera inmediata bajo un esquema de evaluación constante, beneficia solo a los establecimientos situados en estas áreas focalizadas, basándose en un inventario previo de 27 zonas que cumplen con criterios estrictos relacionados con problemas de ruido, llamadas a la línea 123, operativos de inspección y homicidios nocturnos durante fines de semana y festivos.

De las 27 zonas identificadas, 19 fueron autorizadas inicialmente para operar con este nuevo horario, que permite la apertura a partir de las 10:00 de la mañana y el cierre a las 5:00 a.m., mientras que otras como Galerías, Palermo en Teusaquillo, Normandía en Engativá, San José en Bosa, Marichuela en Usme y Restrepo en Antonio Nariño quedaron excluidas. La decisión forma parte de un debate que se registró al inicio de la administración del alcalde Carlos Galán y establece un monitoreo permanente de quejas por ruido, seguridad y orden público mediante operativos específicos.

Expertos advierten sobre riesgos de saturación

Omar Oróstegui, director del laboratorio de Gobierno de la Universidad de La Sabana, valoró positivamente la iniciativa al considerarla un cambio de paradigma en la gestión nocturna de la ciudad, pasando de prohibiciones generales a una regulación focalizada y basada en evidencia, aunque cuestionó la concentración en solo 19 zonas.

«No es una mala idea, porque es cambiar el paradigma de la gestión de la noche, pasar de las prohibiciones y las restricciones a una regulación focalizada y basada en evidencia. Ahora, ¿está bien concentrarse en 19 zonas de la ciudad?»

Omar Oróstegui, director del laboratorio de Gobierno de la Universidad de La Sabana

Sin embargo, Oróstegui alertó sobre posibles consecuencias negativas, como una saturación en estas áreas que podría colapsar los servicios de seguridad y salud, además de aumentar la contaminación acústica, la siniestralidad vial en accesos y salidas, y los riesgos asociados a mayor exposición al alcohol durante la rumba extendida.

«Eso puede tener unas consecuencias, es una saturación. Mucha gente va a preferir irse hacia esas zonas por la flexibilidad del horario, lo cual puede, de alguna manera, colapsar los servicios y la demanda que pueden tener allá las diferentes secretarías, incluyendo temas de seguridad y asuntos de salud».

Omar Oróstegui, director del laboratorio de Gobierno de la Universidad de La Sabana

«Todo va a depender, no solo de cómo se gestiona esa saturación de personas, sino también de cómo se va a manejar el asunto de contaminación acústica en el entorno donde se van a concentrar más personas, la siniestralidad vial en los accesos y salidas de esas zonas que hoy están priorizadas; porque estadísticamente está evidenciado que, a más tiempo de exposición de la rumba, mayor consumo de alcohol y, por supuesto, mayor probabilidad de siniestralidad vial».

Omar Oróstegui, director del laboratorio de Gobierno de la Universidad de La Sabana

La resolución subraya que el éxito de esta extensión horaria dependerá de una gestión efectiva de estos desafíos, con énfasis en el cumplimiento de normas y la respuesta rápida a cualquier irregularidad detectada en los operativos de control.

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