A finales de 2025 y a inicios de 2026, se registraron hallazgos de hipopótamos muertos en Puerto Triunfo, Antioquia, cerca de la antigua Hacienda Nápoles, que expertos atribuyen principalmente a enfrentamientos territoriales entre los ejemplares por recursos limitados, apareamiento o defensa de crías. Jorge Torres, docente de gestión ambiental de la Universidad Politécnico Grancolombiano, explica que estos animales, introducidos en Colombia en la década de los ochenta por Pablo Escobar como parte de su zoológico privado, han proliferado sin controles de reproducción ni castración, alcanzando una población estimada en más de 150 individuos, a pesar de la falta de censos precisos.
Estos hipopótamos, descendientes de los cuatro ejemplares traídos originalmente por el narcotraficante, se han adaptado a las orillas del río Magdalena, donde su ausencia de depredadores naturales altera su comportamiento habitual. Entidades ambientales han encendido alarmas ante estos hallazgos recientes, destacando el riesgo que representan para las poblaciones locales, ya que se trata de la especie que más humanos asesina en su hábitat original. Sin embargo, en Puerto Triunfo, el auge del turismo generado por estos animales ha generado oposición a cualquier plan de remoción, con los locales prefiriendo mantenerlos pese a los peligros.
Disputas territoriales como causa principal
Torres detalla que los hipopótamos son inherentemente territoriales, y en Colombia su dinámica cambia drásticamente por la falta de predadores comunes, lo que intensifica las agresiones cuando un macho invade el espacio de otro o compiten por hembras y recursos escasos.
“Los hipopótamos son animales territoriales en las zonas donde están, pues básicamente en la zona africana ellos están en un territorio donde comparten un hábitat amplio, pero se ven casos en los que un macho que se ve atacado por otro que invade su espacio, es una reactividad y son situaciones de bastante agresión”
Jorge Torres, docente de gestión ambiental de la Universidad Politécnico Grancolombiano
El experto añade que las peleas también surgen por competencia en el apareamiento o la protección de crías, y en un contexto como el colombiano, donde se mueven buscando recursos hasta agotarlos, estos conflictos se vuelven inevitables.
“Otro aspecto puede ser el del apareamiento o la competencia por algunas hembras; eso genera peleas. Otros escenarios son el de la defensa de las crías o disputas por recursos, que en Colombia sería lo más habitual”
Jorge Torres, docente de gestión ambiental de la Universidad Politécnico Grancolombiano
“Acá no tienen un depredador común, básicamente, ellos se van moviendo y van utilizando los recursos del sitio donde están. Una vez esos recursos se acaban, ellos se mueven a otros sitios para buscar esos recursos. Pero al final de ese proceso, cuando se están acabando los recursos, se presentan peleas entre estos mismos individuos”
Jorge Torres, docente de gestión ambiental de la Universidad Politécnico Grancolombiano
Esta especie foránea exhibe un comportamiento alterado en territorio colombiano, lo que complica su manejo. Mientras expertos proponen trasladarlos a santuarios especializados, la dependencia económica del turismo en la región frena iniciativas de control poblacional, dejando en vilo el equilibrio entre conservación, seguridad humana y desarrollo local. Créditos fotográficos: Colprensa, Cornare, @N_CastelblancoM/X.















