En un incidente que ha generado indignación en redes sociales, la mujer identificada como Liliana agredió verbal y físicamente a Julián Jiménez, un repartidor de pizzas de Domino’s y estudiante de décimo semestre de la licenciatura en diseño tecnológico, durante una entrega en vía pública del exclusivo barrio Chicó, en el norte de Bogotá. El altercado, ocurrido frente a un edificio, fue grabado en video por el propio Jiménez y compartido en su cuenta de TikTok jimenez629_, donde rápidamente se viralizó, sumando miles de visualizaciones y reacciones masivas de usuarios que condenaron el comportamiento de la agresora.
La discusión inició sin motivo aparente mientras Jiménez realizaba su entrega, momento en el que Liliana comenzó a insultarlo profusamente, amenazó con llamar a la Policía y denunciarlo ante la empresa, e incluso propinó una patada a la motocicleta del repartidor. Un hombre mayor que la acompañaba intentó intervenir para calmar la situación, pero Liliana persistió en su actitud hostil. Finalmente, Jiménez decidió retirarse del lugar, afirmando que lo hacía solo por la bondad del acompañante.
Las duras palabras de la agresora
En el video se escuchan con claridad los insultos de Liliana, quien le gritó a Jiménez: “Lárguese, que para eso, usted es una porquería. Me encanta verlos en la calle trabajando, que se ganen la vida como es, malparido”. Posteriormente, añadió: “Yo aquí no me voy hasta que este malparido no se vaya. Espérate, que ahorita pasa la policía. Entonces, te dicen: ‘Por eso es que demoran las pizzas’”. Jiménez, por su parte, respondió con calma: “Solo estoy haciendo mi entrega”, y más tarde: “La verdad, me voy a ir solo porque usted es una persona buena”, dirigiéndose al acompañante. Liliana remató con: “Sí, sí, porque estoy enferma y soy loca. Lárguese, malparido, de acá”.
“Apuesto lo que sea a que ‘doña’ Liliana siempre ha votado por la derecha y nunca por la izquierda. Hagan sus apuestas”.
Armando Benedetti, ministro del Interior
El episodio reaviva la discusión sobre el trato discriminatorio y abusivo que reciben los empleados de plataformas digitales en Bogotá y otras ciudades colombianas, con el sindicato de repartidores y organizaciones laborales reiterando la necesidad urgente de prevenir y sancionar estos casos. Jiménez, quien trabaja como repartidor para costear sus estudios universitarios, se convierte en el rostro de una problemática recurrente que ha sumado episodios similares en el país, generando un llamado colectivo a la empatía y el respeto hacia quienes se ganan la vida honestamente en las calles.















