El 20 de enero de 1980, entre las 2:00 y las 3:00 de la tarde, durante un fuerte aguacero que azotaba Sincelejo, colapsaron los palcos de madera de cuatro pisos en la Plaza Hermógenes Cumplido, ubicada en el barrio Mochila, en medio de las tradicionales corralejas del Dulce Nombre de Jesús. Esta tragedia, considerada una de las peores en la historia de las fiestas populares en Colombia, dejó más de 500 personas muertas y cerca de 2.000 heridos, en un evento organizado por familias ganaderas como los Guerra, junto a figuras como Arturo Cumplido y el ganadero Pedro Juan Tulena.
Los palcos, construidos con madera reciclada y sin los refuerzos conocidos como «vientos», no resistieron el peso de la multitud que se refugió en la parte trasera para evitar la lluvia, lo que provocó un desplazamiento que hizo que las estructuras se partieran lentamente. Las causas radican en disputas organizativas que llevaron a modificaciones de última hora, constructores inexpertos y una falta total de inspección previa, en una tradición corralejera familiar que se remonta por más de un siglo en el barrio Mochila.
Testimonios de sobrevivientes a 46 años de la tragedia
Sobrevivientes como el profesor Felipe Rambauth, quien sufrió una fractura en la cabeza del fémur y un golpe en la cabeza, con su esposa e hijos también involucrados; el historiador y dirigente deportivo Nicanor Martínez; y el agricultor Alberto Herrera, aún relatan con crudeza lo ocurrido. El constructor del palco de Martínez desapareció tras el desastre, mientras los hospitales de Sincelejo colapsaron, obligando a trasladar heridos a Corozal, Cartagena y Montería.
«Yo tenía palco, tenía palco, imagínate»
Nicanor Martínez, historiador y dirigente deportivo
«Ese año, en 1980, hubo una diferencia ahí. Los organizadores de la fiesta, que eran en su mayoría los Guerra, en un acto egoísta quisieron quitarle ese día a Arturo Cumplido»
Nicanor Martínez, historiador y dirigente deportivo
Martínez describe el momento preciso: «Ese día, por ahí a las 2:00 p. m. o 2:30 p. m. se comenzó a oscurecer parte de la plaza… Al rato, como a las 3:00 p. m., se vino tremendo aguacero. La gente que estaba en los palcos, para que la brisa no nos mojara y no cayera el agua, se refugiaron hacia la parte de atrás de los palcos. Como no tenían ‘vientos’, los palcos se partieron». Por su parte, Herrera recuerda: «Fui porque mi hermana, una que murió después, me invitó. O sea, pasó por mí y me llevó… eso fue lento. Eso fue una cosa rara. Se fue yendo lentamente y cuando nos vimos fue en el piso».
«Fui porque mi hermana, una que murió después, me invitó. O sea, pasó por mí y me llevó… eso fue lento. Eso fue una cosa rara. Se fue yendo lentamente y cuando nos vimos fue en el piso»
Alberto Herrera, agricultor
Consecuencias, indemnizaciones y el fin de una era
En respuesta, la Alcaldía de Sincelejo indemnizó a 2.935 víctimas con un total de 4.356 millones de pesos de la época, pagados en cuotas. Las corralejas quedaron suspendidas por 20 años hasta 1999, cuando se reanudaron con reformas de seguridad; fueron canceladas nuevamente en 2014 y volvieron en 2024. La plaza original fue demolida y hoy es el Estadio de Mochila. Sin embargo, el contexto cambia drásticamente: la Ley 2385 de julio de 2024, conocida como No Más Olé, prohíbe las corridas de toros desde 2027, y en septiembre de 2025 la Corte Constitucional extendió la medida a las corralejas. A pesar de ello, se programaron seis tardes de toro para 2026 en las Fiestas del 20 de Enero, marcando posiblemente el ocaso de esta centenaria tradición.















