La Policía Nacional, a través de su Grupo de Infancia y Adolescencia, rescató a dos niñas emberá de cuatro y siete años que se encontraban en estado de abandono en una vivienda del barrio Ricaurte, en la localidad de Los Mártires, al sur de Bogotá. La operación fue liderada por el mayor Iván Castiblanco, jefe seccional de protección y servicios especiales de Mebog (E), tras una alerta de vecinos que oyeron el llanto de las menores detrás de rejas, pidiendo comida desesperadamente. Los uniformados ingresaron al lugar con la autorización del propietario y encontraron a las niñas solas, sin la supervisión de ningún adulto responsable.
Las menores, en clara situación de vulnerabilidad, fueron trasladadas de inmediato a una entidad administrativa para el restablecimiento de sus derechos y una valoración médica integral. Este caso pone de manifiesto la delicada situación de los niños indígenas en la capital, expuestos a riesgos constantes por negligencia o abandono. Las autoridades confirmaron que las niñas pertenecen a la comunidad emberá y destacaron la importancia de la denuncia ciudadana en la prevención de estos hechos.
Otro rescate similar días antes en Kennedy
Tan solo días atrás, en el barrio Roma de la localidad de Kennedy, también en el sur de Bogotá, la Policía intervino para rescatar a una niña de seis años que pedía ayuda desde una ventana. La alerta llegó a la central de radio debido a que la puerta de la vivienda estaba asegurada, por lo que los bomberos tuvieron que intervenir por la ventana para extraerla sana y salva. En este caso, al igual que en el de las hermanitas emberá, las autoridades administrativas asumieron la custodia de la menor para garantizar su protección.
“Es fundamental alertar sobre hechos que vulneren los derechos de los niños y adolescentes”
Policía Nacional
La Policía Nacional exhorta a la ciudadanía a reportar cualquier situación sospechosa a través de las líneas 123 y 141 del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, enfatizando que estas intervenciones oportunas salvan vidas y evidencian la necesidad de mayor vigilancia en zonas vulnerables de la ciudad.















