Disidencias Farc de alias Calarcá toman zonas del ELN en Catatumbo, Norte de Santander

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Las disidencias de las Farc del Frente 33, lideradas por Alexander Díaz, conocido como alias Calarcá, han tomado control de varias zonas tradicionalmente dominadas por el frente nororiental del ELN en la región del Catatumbo, en el Norte de Santander, tras una variación significativa en el conflicto armado durante 2025, según un informe de inteligencia militar revelado por la revista Cambio y fuentes de la Segunda División del Ejército.

Esta expansión se ha producido en medio de intensos combates en sectores como Filogringo, Las Palmeras, Silo Quemado, Miramontes, El Retiro y las haciendas Versalles y La Galia en Tibú, donde las disidencias llegaron con refuerzos provenientes de Putumayo y Caquetá a través de trochas fronterizas desde Venezuela. El desgaste del ELN, causado por numerosas bajas, heridos y la incorporación de combatientes inexpertos con poco conocimiento del terreno, ha permitido al Frente 33 consolidarse sin sufrir pérdidas significativas, pese a que en los primeros meses del año anterior el ELN les infligió más de cien bajas.

Reacciones del ELN y consecuencias humanitarias

El ELN inicialmente expulsó a las disidencias de zonas rurales de Tibú, rotó mandos, desplazó cabecillas y formó compañías mixtas con combatientes provenientes de Venezuela, pero un año de violencia continua ha invertido la dinámica del conflicto, generando desplazamientos forzados, confinamientos de familias e interrupciones en el calendario escolar en la zona.

«Hemos identificado que en sectores como las haciendas Versalles y La Galia, que permanecieron por varios años bajo el control del frente nororiental del ELN, se han registrado intensos combates que han obligado a esta estructura a replegarse ante el avance de las disidencias de las Farc».

Alto mando de la Segunda División del Ejército

«No dan abasto. Se están desgastando, tienen numerosos heridos y han tenido que evacuar combatientes. Además, están llegando guerrilleros sin experiencia en combate y con poco conocimiento del territorio, lo que ha permitido al frente 33 consolidarse y atacarlos sin sufrir pérdidas significativas».

Uniformado de la Segunda División del Ejército

Esta reconfiguración territorial en el Catatumbo subraya la volatilidad del conflicto armado en Colombia, donde la disputa entre disidencias de las Farc y el ELN persiste desde hace un año, agravando la crisis humanitaria en una de las regiones más afectadas por la violencia.

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